Me amparo en la invocación que comenzó a proclamarse en la Francia del siglo XV y que de ahí fue extendiéndose a otros muchos reinos para proclamar a un nuevo monarca, tras el fallecimiento de su antecesor. Y aunque la fórmula tenía un tono parecido, era diferente, pues aquella decía: “El rey ha muerto ¡Larga vida al rey!” Y yo no puedo ni debo decirlo con idéntico tono, porque los reyes eran proclamados para que reinasen hasta el día de su muerte y, sin embargo, las legislaturas en la España constitucional tienen una duración máxima de cuatro años, salvo que antes de ese tiempo el presidente del gobierno decida convocar unas nuevas elecciones… Pero hoy, en España, la actual legislatura está dando sus últimos coletazos. Padece de una enfermedad incurable, y aunque puede ir aguantando y renqueando de aquel modo... no sería bueno para nadie que un día, le sobrevenga una muerte repentina... Por esa razón, y por algunas otras razones de muchísimo peso, me adelanto a cumplir con ese viejo adagio que en esta ocasión ratifica el deseo de miles y miles de españoles que juntos aspiramos, como buenos demócratas, a la convocatoria urgente de unas nuevas elecciones generales, para que una vez celebradas tome las riendas el partido político o los partidos políticos capaces de formar un gobierno que de verdad gobierne, que no se venda por un mísero plato de lentejas a los caprichos de los grupos separatistas que pretenden desintegrar España. Y que sea un gobierno con capacidad para aprobar los Presupuestos Generales y que no lo decida todo a través de decretos leyes que apartan de sus funciones al Poder Legislativo.
Y es que la cruda realidad consiste en que una gran mayoría de españoles, entre los que incluyo a Felipe González, pedimos a Pedro Sánchez que si desea seguir gobernando se someta a las urnas cuanto antes, porque los españoles vivimos un desconcierto que jamás habíamos vivido en tiempos de democracia. Ya que los casos de corrupción planteados durante la presente legislatura han colmado el vaso que ya se desborda sin remedio. La reciente imputación de Zapatero unida a todo lo anterior “ha colmado el colmo de los colmos”. Como español me siento avergonzado. Y es que en el fondo creo que el actual gobierno de Pedro Sánchez no cree en la democracia. Si creyese en la democracia nos llevaría a las urnas