La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha reivindicado el papel de la fe y las tradiciones como elementos fundamentales de la identidad cultural durante su visita a la representación de la Pasión en Daganzo de Arriba, una de las citas más destacadas de la Semana Santa en la región.
Una tradición con cuatro décadas de historia
La Pasión de Daganzo celebra este año su 40º aniversario, consolidándose como una de las representaciones más longevas y reconocidas de la Comunidad de Madrid. Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, esta escenificación destaca por:
- Su formato circular en la Plaza de la Villa, que permite seguir la historia sin desplazamientos
- La participación activa de los vecinos como actores
- La recreación completa de los últimos días de Jesucristo, desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección
Se trata, además, de la Pasión más antigua de la región tras la de Villarejo de Salvanés, lo que refuerza su valor patrimonial.
“No es pasado, es parte de lo que somos”
Durante su intervención, Ayuso subrayó que “la fe y las tradiciones no son moda ni pasado, sino que van para largo”, destacando su papel en la construcción de la identidad colectiva.
La presidenta insistió en que este tipo de celebraciones representan:
- Un legado cultural compartido
- Una expresión de las raíces históricas
- Un elemento de cohesión social
Participación vecinal y valor cultural
Uno de los rasgos más distintivos de la Pasión de Daganzo es la implicación directa de los vecinos, que elaboran decorados, vestuario y participan como actores, convirtiendo la representación en un proyecto colectivo.
Este modelo contribuye a:
- Mantener viva la tradición
- Fomentar la participación ciudadana
- Impulsar el atractivo turístico del municipio
Parte esencial de la Semana Santa madrileña
La Pasión de Daganzo forma parte de las nueve celebraciones declaradas de interés turístico en la Comunidad de Madrid, un conjunto de eventos que destacan por su singularidad y capacidad de atraer visitantes.
Con esta visita, el Gobierno regional pone en valor una de las manifestaciones culturales más arraigadas, que combina religiosidad, historia y participación popular en un entorno único.