Con más de 6.200 podas realizadas y un ambicioso plan que cerrará el año 2026 con 1.820 nuevos ejemplares, Alcalá refuerza su compromiso con la transparencia y la adaptación a los retos del cambio climático.
La nueva estrategia municipal, explicada por el concejal de Medio Ambiente, Vicente Pérez, integra herramientas digitales de registro y protocolos normalizados para clasificar cada ejemplar según su estado fitosanitario. Este sistema permite una trazabilidad total de las acciones, asegurando que cada intervención cuente con un informe técnico previo acreditado. "La planificación no puede depender de la improvisación; necesitamos datos para identificar riesgos tempranos y establecer prioridades de intervención", ha subrayado Pérez.
Gestión técnica: Podas y seguridad en los cinco distritos
A lo largo del periodo 2025-2026, el consistorio ha ejecutado un intenso plan de mantenimiento que suma 6.286 podas, distribuidas estratégicamente por toda la ciudad para garantizar la salud vegetal y la seguridad de los viandantes. El Distrito V y el Distrito II han sido los que mayor volumen de intervenciones han concentrado, con 1.763 y 1.405 actuaciones respectivamente, seguidos de cerca por los Distritos IV (1.340), I (1.027) y III (751).
En cuanto a los apeos, el ayuntamiento aclara que se trata de una medida excepcional aplicada solo en casos de enfermedad irreversible o riesgo estructural acreditado. De las 640 actuaciones realizadas, la gran mayoría (477) correspondieron a plantones jóvenes no consolidados o árboles secos, mientras que solo 163 afectaron a arbolado adulto bajo estrictos criterios de seguridad.
1.820 nuevos árboles para una ciudad más fresca
El refuerzo de la masa forestal es el otro gran pilar de la planificación municipal. La ciudad sumará un total de 1.820 nuevos árboles al finalizar 2026, desglosados de la siguiente manera: 661 nuevas plantaciones directas, priorizando entornos escolares, centros sanitarios y zonas con mayor exposición al calor; y arbolado de compensación, con ejemplares vinculados a obras que refuerzan los corredores verdes urbanos. Las especies elegidas, como fresnos, arces, robles y robinias, han sido seleccionadas por su capacidad de adaptación al estrés hídrico y al clima local, favoreciendo la biodiversidad.
Además, la estrategia incluye un programa prioritario para centros educativos, centrado en la creación de sombras naturales en patios y en la realización de plantaciones participativas con el alumnado para fomentar la cultura de ciudad y la educación ambiental.
Un compromiso con el "riesgo mínimo"
La Concejalía de Medio Ambiente enfatiza la importancia de la corresponsabilidad ciudadana. Aunque el riesgo cero no existe en seres vivos expuestos a meteorología adversa, la aplicación del Estándar Europeo de Poda y las revisiones periódicas buscan alcanzar un nivel óptimo de calidad en el patrimonio verde local.
Con este modelo, Alcalá de Henares no solo protege sus árboles, sino que garantiza que la infraestructura verde sea un activo seguro y beneficioso para todos los vecinos.