La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha publicado un análisis de las lluvias registradas entre el 28 de enero y el 4 de febrero de 2026 que revela una notable anomalía pluviométrica en varias regiones de España. En ese periodo, las pluviometrías acumuladas en buena parte del centro, sur y nordeste de la península han superado entre dos y tres veces los valores normales previstos para estas fechas, en comparación con las medias históricas de referencia.
En el resto de territorios, las precipitaciones también han estado por encima de lo habitual, aunque con incrementos más moderados. Estos datos se han visto afectados por una sucesión de borrascas atlánticas y frentes activos que han mantenido un patrón de tiempo húmedo en el país.
Las zonas más destacadas por su exceso de lluvia se sitúan en áreas como Extremadura, Castilla-La Mancha, partes de Andalucía, como Cádiz, Málaga o Sevilla, y el arco cantábrico interior, donde los acumulados superaron considerablemente las cifras que estadísticamente se consideran normales en esta época del año. Esta situación ha provocado que suelos ya saturados por lluvias previas vean reforzada su humedad total, elevando el riesgo de desbordes de cauces menores y ríos de montaña, así como una mayor posibilidad de escorrentías superficiales.
El episodio de precipitaciones intensas también ha tenido efectos sobre los embalses de varias cuencas, que han experimentado subidas de nivel notables en pocos días, aunque sin alcanzar situaciones de desbordamiento generalizado. No obstante, la persistencia de las lluvias ha obligado a las autoridades meteorológicas a mantener avisos y recomendaciones de precaución en varias provincias, especialmente aquellas más expuestas a lluvias puntualmente fuertes.
Este comportamiento pluviométrico responde a una sucesión de sistemas frontales y borrascas de origen atlántico que han favorecido la llegada de aire húmedo desde el oeste, combinándose con factores locales que han reforzado la formación de precipitación persistente.
La AEMET continúa monitorizando la situación y actualiza sus boletines diarios para informar sobre la evolución de las lluvias y de los riesgos asociados, como inundaciones locales o deslizamientos en zonas montañosas, a fin de que las administraciones y la población puedan tomar precauciones ante posibles situaciones adversas.