La tensión diplomática entre Estados Unidos y España ha vuelto a escalar tras las declaraciones de la Casa Blanca asegurando que el Gobierno español habría aceptado “cooperar” con el Ejército estadounidense en el contexto del conflicto con Irán. Sin embargo, Moncloa y el Ministerio de Asuntos Exteriores han desmentido de forma tajante esa afirmación, insistiendo en que la posición de España sobre el uso de las bases militares de Rota y Morón no ha variado en absoluto.
El cruce de versiones se produce en un momento de fuerte presión política tras la negativa del Ejecutivo de Pedro Sánchez a permitir que Estados Unidos utilice las bases españolas en la operación militar contra Irán.
La Casa Blanca asegura que España ha aceptado cooperar
La controversia comenzó cuando la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró durante una rueda de prensa que España había aceptado colaborar con el Ejército estadounidense.
Según explicó, “en las últimas horas han acordado cooperar con el Ejército de Estados Unidos”, añadiendo que el ejército norteamericano estaría coordinándose con sus homólogos españoles.
La portavoz vinculó esta supuesta cooperación a la presión ejercida por el presidente estadounidense, Donald Trump, que había criticado duramente al Gobierno español por negarse a permitir el uso de las bases militares en el ataque contra Irán.
El Gobierno español lo desmiente “tajantemente”
La reacción del Ejecutivo español fue inmediata. Fuentes de Moncloa desmintieron la información pocos minutos después, asegurando que la posición del Gobierno sigue siendo exactamente la misma.
Posteriormente, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reafirmó públicamente esa postura en una entrevista en la Cadena SER.
El jefe de la diplomacia española fue contundente: “La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio y sobre el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma”, afirmó.
Albares aseguró además no tener “ni la menor idea” de a qué se referían las declaraciones de la Casa Blanca, subrayando que cualquier uso de las bases debe ajustarse estrictamente a los acuerdos bilaterales y al marco del derecho internacional.
El conflicto por las bases militares
El origen de la disputa está en la negativa del Gobierno español a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para la ofensiva militar contra Irán, una decisión que ha provocado fuertes críticas por parte de la administración estadounidense.
El propio presidente Pedro Sánchez reafirmó esa postura durante una declaración institucional en la que resumió la posición española con un mensaje claro: “No a la guerra”.
El presidente subrayó que España no será “cómplice por miedo a las represalias”, recordando además los efectos de la guerra de Irak de 2003 y advirtiendo sobre las consecuencias que pueden tener los conflictos armados en la estabilidad internacional.
Acusaciones y amenazas desde Washington
Las críticas desde Washington han sido especialmente duras. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, llegó a acusar al Gobierno español de “poner en riesgo la vida de los estadounidenses” por no facilitar el uso de las bases militares.
Por su parte, Donald Trump ha calificado a España como un aliado “terrible” y ha llegado a amenazar con represalias comerciales e incluso con un embargo económico, aunque no se han concretado medidas concretas.
Estas declaraciones han intensificado la tensión entre ambos países, socios históricos dentro de la OTAN y aliados estratégicos en múltiples operaciones internacionales.
Reunión entre Defensa y el embajador de Estados Unidos
En paralelo a la escalada de declaraciones, la ministra de Defensa, Margarita Robles, se reunió en Madrid con el embajador estadounidense en España, Benjamín León.
Durante el encuentro, Robles trasladó el compromiso de España y de sus Fuerzas Armadas con la paz, el respeto al derecho internacional y la seguridad internacional, recordando además que España es un socio fiable dentro de la OTAN, la Unión Europea y Naciones Unidas.
Una relación bilateral bajo tensión
El cruce de declaraciones entre la Casa Blanca y el Gobierno español refleja uno de los momentos de mayor tensión diplomática entre ambos países en los últimos años.
Mientras Washington insiste en que sus aliados europeos deben colaborar en la operación contra Irán, el Ejecutivo español mantiene su posición de no implicarse militarmente fuera del marco del derecho internacional y de los acuerdos vigentes.
La evolución de este pulso diplomático podría tener importantes repercusiones en las relaciones bilaterales entre España y Estados Unidos, especialmente en un contexto internacional marcado por la creciente inestabilidad geopolítica.

