La transición hacia una economía baja en carbono se ha consolidado como uno de los mayores motores de cambio del mercado laboral europeo. Según un análisis sobre transformación energética y empleo, la economía verde ya afecta a sectores que concentran el 27,3% del empleo en la Unión Europea y el 24% en España, y su impacto seguirá creciendo durante las próximas décadas.
El proceso, impulsado por los objetivos climáticos de la Unión Europea —neutralidad climática en 2050 y reducción del 55% de emisiones en 2030—, no solo transformará el modelo energético, sino también las competencias, las ocupaciones y la estructura del empleo en toda la economía.
Un proceso estructural con impacto en toda la economía
La transformación energética no se limita al sector eléctrico. Casi tres cuartas partes del consumo de energía en la UE se concentran en tres ámbitos clave:
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Transporte (31%)
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Industria (25%)
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Climatización de hogares y edificios (17%)
Estos sectores son estratégicos porque concentran el mayor potencial de reducción de emisiones y, al mismo tiempo, generarán una parte relevante del nuevo empleo verde.
Además, la transición tendrá efectos más allá de los llamados “empleos verdes”. La mejora de la eficiencia energética y el aumento de la producción renovable reducirán las importaciones de combustibles fósiles, liberando recursos económicos que impulsarán el consumo, la inversión y la creación de empleo indirecto en el conjunto de la economía.
Algunas estimaciones apuntan a entre 204.000 y 475.000 empleos netos adicionales en Europa vinculados al paquete climático comunitario.
Energías renovables: uno de los principales motores de empleo
El desarrollo de las energías limpias ya tiene un peso relevante en el mercado laboral. En la Unión Europea:
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Más de 1,2 millones de personas trabajan en energías renovables
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La cifra supera los 1,7 millones si se incluyen las bombas de calor
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En España, el sector genera más de 150.000 empleos
Las tecnologías con mayor impacto laboral son la energía solar fotovoltaica, la eólica y los biocombustibles. A nivel global, el empleo en renovables podría alcanzar los 43 millones de puestos en 2050.
Sin embargo, el crecimiento del sector enfrenta un desafío clave: la escasez de profesionales cualificados, especialmente en ingeniería, instalación, mantenimiento y desarrollo de proyectos.
Sectores que concentrarán la transformación del empleo
La transición energética afectará de forma directa a varios sectores estratégicos:
Transporte y logística
Con más de 10,8 millones de empleos en la UE, el sector deberá adaptarse a la electrificación, los combustibles alternativos y nuevas tecnologías como la inteligencia artificial o los sistemas conectados.
Industria
Representa alrededor del 15% del empleo europeo y deberá reducir emisiones mediante electrificación, hidrógeno, captura de carbono y economía circular, especialmente en sectores intensivos en energía como el acero, el cemento o la química.
Construcción
La mejora de la eficiencia energética de los edificios generará una fuerte demanda de mano de obra. La renovación energética puede crear entre 12 y 18 empleos locales por cada millón de euros invertido.
Infraestructuras energéticas y redes
El despliegue de redes inteligentes, almacenamiento y proyectos de hidrógeno verde abrirá nuevas oportunidades laborales en áreas tecnológicas, análisis de datos y ciberseguridad.
Nuevas competencias en un contexto de escasez de talento
Uno de los principales retos de la transición será la adaptación de las capacidades de los trabajadores. La transformación exigirá:
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Conocimientos técnicos en energías limpias, automatización y eficiencia energética
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Competencias digitales vinculadas a robótica, inteligencia artificial o análisis de datos
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Habilidades transversales como adaptación, trabajo en equipo o gestión del cambio
Este desafío se produce en un contexto demográfico complejo: Europa afronta una reducción de la población en edad de trabajar, lo que intensifica la competencia por el talento en sectores clave como la construcción, el transporte o la energía.
Un cambio estructural hasta 2050
La transición energética no es una tendencia coyuntural, sino un proceso estructural que marcará el mercado laboral durante al menos los próximos 25 años. Ya hoy, cerca de la mitad de la electricidad consumida en la Unión Europea procede de fuentes renovables, y el peso de estas tecnologías seguirá creciendo.
Las conclusiones del análisis apuntan a un escenario claro: la transición verde tendrá un impacto neto positivo en el empleo, aunque con cambios significativos entre sectores y territorios.
El éxito del proceso dependerá de la capacidad para formar a los trabajadores, adaptar los sistemas educativos y garantizar transiciones laborales justas en un mercado cada vez más condicionado por la sostenibilidad y la innovación tecnológica.