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El encarecimiento del SMI pone en tensión al pequeño empleador y al autónomo con asalariados

El coste laboral de un trabajador que percibe el Salario Mínimo Interprofesional se ha incrementado de forma notable en los últimos años. En solo un lustro, el sobrecoste para el empleador supera los 5.000 euros anuales y alcanza los 9.000 euros si se compara con los niveles de hace ocho años, una evolución que complica la viabilidad del empleo en pequeños negocios y autónomos con baja facturación.

 

Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA) - Foto ATA
photo_camera Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA) - Foto ATA

El aumento progresivo del Salario Mínimo Interprofesional ha tenido un impacto directo en los costes laborales que asumen las empresas. Actualmente, el coste total de un trabajador con SMI para el empleador se sitúa en 1.893,68 euros mensuales, una cifra que incluye salario bruto y cotizaciones sociales.

Este nivel de gasto supone un esfuerzo especialmente relevante para autónomos y microempresas con márgenes ajustados. En términos anuales, mantener un solo trabajador en estas condiciones supera los 22.700 euros, una cantidad difícil de absorber para negocios que facturan menos de 12.000 euros mensuales, el equivalente a unos 500 euros por día laborable.

Evolución del coste laboral

Impacto subida SMI en costes laborales últimos años - Lorenzo Amor ATA
Impacto subida SMI en costes laborales últimos años - Lorenzo Amor ATA

 

En los últimos cinco años, el incremento acumulado del coste laboral asociado al SMI ronda los 5.000 euros anuales por empleado. Si se amplía la comparación a los últimos ocho años, la subida se aproxima a los 9.000 euros, reflejando un crecimiento sostenido que no siempre ha ido acompañado de un aumento proporcional de la productividad o de los ingresos empresariales.

Esta evolución afecta de forma desigual según el tamaño del negocio. Mientras las grandes empresas pueden absorber mejor el aumento gracias a economías de escala, los pequeños empleadores se enfrentan a una presión constante sobre su rentabilidad, lo que en algunos casos se traduce en dificultades para mantener puestos de trabajo o para contratar nuevo personal.

Impacto en autónomos con asalariados

Para los autónomos con un único trabajador, el escenario es especialmente delicado. Con facturaciones mensuales por debajo de los 12.000 euros, el peso del coste laboral puede representar una parte muy significativa de los ingresos, reduciendo el margen disponible para otros gastos fijos, inversiones o incluso para el propio sustento del empleador.

Esta situación está reabriendo el debate sobre la necesidad de acompañar las subidas del SMI con medidas de apoyo específicas para pequeños negocios, como bonificaciones, reducciones de cotizaciones o incentivos fiscales, que permitan compatibilizar la mejora de los salarios con la sostenibilidad del empleo.

Un debate abierto

El incremento del salario mínimo ha contribuido a mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos, pero también ha puesto sobre la mesa el desafío de equilibrar protección social y viabilidad empresarial. En un contexto de costes crecientes y consumo irregular, el impacto del SMI en el tejido productivo más pequeño se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción del mercado laboral.