La escalada bélica en Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y el posterior cierre casi total del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, ya empieza a tener consecuencias en los mercados internacionales y podría impactar en la economía española en los próximos meses.
Según un análisis económico elaborado por Funcas, el aumento del precio del petróleo y del gas natural provocado por el conflicto podría elevar la inflación en España por encima del 3% durante el verano y reducir el crecimiento económico previsto para 2026.
El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, se encuentra prácticamente bloqueado, lo que ha reducido drásticamente el transporte marítimo de petróleo y gas en la zona.
Suben el petróleo y el gas tras el inicio del conflicto
Desde el inicio de las hostilidades, los mercados energéticos han reaccionado con rapidez. El barril de petróleo Brent se ha encarecido un 14%, mientras que el Mibgas, referencia del mercado ibérico del gas, ha registrado un aumento cercano al 48%.
Este encarecimiento afecta directamente a sectores clave de la economía, especialmente a la producción de electricidad, el transporte y los costes industriales.
No obstante, el impacto en los mercados energéticos está siendo, por el momento, menos intenso que durante la crisis energética desencadenada por la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando el petróleo llegó a superar los 180 dólares por barril y el gas alcanzó máximos históricos.
España depende poco del gas del Golfo
Uno de los factores que podría moderar el impacto económico es la menor dependencia energética de España respecto a los países del Golfo.
Actualmente, Qatar solo representa el 1,7% del gas importado por España, mientras que los principales proveedores son Argelia, con el 34,6%, y Estados Unidos, con el 30%, según datos recientes del sector energético.
Esta diversificación del suministro energético permite a la economía española amortiguar parcialmente los efectos de una interrupción temporal del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico.
Los fertilizantes también se encarecen
El conflicto no solo está afectando al mercado energético. El precio de los fertilizantes ha aumentado un 24% en apenas una semana, debido al peso que tienen los países del Golfo en la producción mundial de estos productos esenciales para la agricultura.
Aunque los precios todavía no alcanzan los máximos registrados durante la crisis energética de 2022, los expertos advierten de que una prolongación del conflicto podría intensificar las presiones inflacionistas en los próximos meses.
Impacto en la inflación y el crecimiento económico
Los precios de la energía tienen un efecto directo sobre el Índice de Precios de Consumo (IPC) a través de distintos canales.
El petróleo influye en el coste de los combustibles como gasolina y gasóleo, mientras que el gas natural repercute en la factura del gas doméstico y en el precio de la electricidad.
Según las estimaciones del estudio, un aumento del 10% en el precio del petróleo añade aproximadamente una décima al IPC, mientras que un incremento del 10% en el precio del gas tiene un impacto similar en la inflación.
Bajo el escenario central que manejan los analistas —un conflicto de aproximadamente tres meses de duración— el IPC español podría superar ligeramente el 3% durante el verano, para posteriormente moderarse hasta cerca del 2,5% a finales de año.
En términos de crecimiento económico, el encarecimiento energético podría restar alrededor de dos décimas al PIB de España en 2026.
Consumo, turismo e inversión, los sectores más expuestos
El aumento de los precios energéticos afectaría a la economía a través de varios canales.
En primer lugar, el encarecimiento de la energía y de los productos básicos podría reducir el consumo privado, que actualmente es uno de los principales motores del crecimiento económico.
También podrían verse afectadas las exportaciones, debido a la ralentización económica global derivada del conflicto.
El turismo sería otro sector sensible, ya que el aumento del precio de los vuelos y la inflación internacional podrían reducir el gasto de los visitantes, aunque España podría beneficiarse parcialmente si algunos destinos cercanos a Oriente Medio se perciben como menos seguros.
Además, la incertidumbre geopolítica podría provocar la paralización o retraso de inversiones empresariales, a la espera de una mayor estabilidad internacional.
Un escenario aún incierto
Los economistas advierten de que la duración y la intensidad del conflicto serán factores determinantes para evaluar su impacto real en la economía mundial.
Mientras los mercados confían en que la escalada bélica sea limitada, una prolongación de la guerra o daños graves en infraestructuras energéticas clave podrían provocar una crisis energética de mayor alcance.
En ese escenario, el cierre prolongado del estrecho de Ormuz y la interrupción de los flujos de petróleo y gas podrían desencadenar nuevas tensiones inflacionistas y una desaceleración económica más profunda en Europa y España.