El sector industrial y energético arrastran el índice a la baja
El comportamiento de la facturación no ha sido homogéneo, revelando una economía a dos velocidades. El mayor lastre para el indicador global ha provenido de las industrias extractivas y manufactureras, cuyos ingresos se desplomaron un 3,1%. A esta tendencia negativa se sumó el sector de suministro de energía eléctrica, agua y gestión de residuos, que registró un descenso del 2,3%. Estas cifras reflejan las dificultades que atraviesan los sectores más intensivos en capital y energía en el actual contexto de incertidumbre.
Por el contrario, el sector terciario sigue mostrando una mayor resiliencia. Los servicios no financieros de mercado lograron un sólido crecimiento del 3,3%, mientras que el comercio apenas consiguió mantenerse en terreno positivo con un ligero avance del 0,7%. Sin embargo, estos incrementos en el sector servicios no han sido suficientes para compensar la caída de la producción industrial, inclinando la balanza general hacia el signo negativo.
Ajuste mensual y caída en la serie desestacionalizada
Si analizamos los datos eliminando los efectos estacionales y de calendario, lo que permite una lectura más fiel de la tendencia real del mercado, la facturación empresarial cayó un 0,2% interanual. No obstante, el dato más preocupante se observa en la comparativa intermensual: entre diciembre de 2025 y enero de 2026, los ingresos empresariales retrocedieron un 0,8%.
Este descenso mensual es 1,5 puntos inferior al registrado el mes anterior, lo que confirma una ralentización en la generación de ingresos justo al arrancar el nuevo año. Este cambio de ciclo pone fin a un periodo de expansión constante y obliga a poner el foco en la capacidad de recuperación de la industria española frente a un sector servicios que, aunque crece, empieza a dar muestras de agotamiento.