Empleo en España: qué dicen realmente las cifras oficiales y por qué generan debate

En los últimos días ha circulado una valoración crítica a las cifras oficiales del empleo en España, cuestionando los datos de desempleo y los ritmos de crecimiento económico que se han difundido para 2025. 
Yolanda Díaz en la rueda posterior al Consejo de Ministros -  Ministerio de Trabajo
photo_camera Yolanda Díaz en la rueda posterior al Consejo de Ministros - Ministerio de Trabajo

Para comprender mejor la situación del mercado laboral, conviene contrastar esas opiniones con las estadísticas oficiales publicadas por el Gobierno y los organismos europeos.

El análisis económico actual no niega algunos desafíos estructurales en el empleo, pero muestra que las principales cifras que maneja el Ministerio de Trabajo y fuentes europeas reflejan una mejora sostenida del mercado laboral en los últimos años, aunque con matices importantes.

El descenso del desempleo registrado: datos oficiales

Según los datos publicados por el Ministerio de Trabajo, el paro registrado en España cerró 2025 con 2.408.670 personas desempleadas, lo que supone una caída de 152.048 parados respecto a 2024 y la cifra más baja en un cierre de año desde 2007. Esta reducción representa un descenso del desempleo registrado de aproximadamente un 6% en 2025.

Estas cifras reflejan que el mercado laboral siguió recuperándose tras la crisis provocada por la pandemia y atravesó cinco años consecutivos de descenso del desempleo desde 2021, aunque la proporción de empleo estable frente a temporalidad sigue siendo una preocupación.

Diferencias entre desempleo registrado y EPA

Es importante distinguir entre el desempleo registrado —que recoge las cifras de personas inscritas en las oficinas de empleo— y los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que recoge la situación laboral real de la población en base a criterios más amplios.

Por ejemplo, los resultados de la EPA del tercer trimestre de 2025 situaron la tasa de paro en 10,45%, con alrededor de 2,6 millones de personas desempleadas, incluso mientras el número de ocupados superó los 22 millones, un récord histórico.

Esta diferencia entre cifras registradas y EPA no es una anomalía: la EPA considera como desempleados a quienes buscan activamente trabajo, mientras que el paro registrado depende de la inscripción en los servicios de empleo, por lo que ambos conjuntos son complementarios para analizar el mercado laboral.

Comparación con Europa y realidades estructurales

Las cifras de empleo españolas continúan siendo relativamente elevadas si se comparan con otros países de la Unión Europea. Según datos de Eurostat para 2025, España sigue teniendo una de las tasas de paro más altas de la eurozona, con alrededor de un 10,4%, frente a la media de 6,2% en la zona euro.

Este diferencial no implica necesariamente que los datos oficiales sean incorrectos, sino que reflejan las particularidades del mercado laboral español —como tasas de temporalidad históricamente elevadas, variaciones estacionales relacionadas con sectores como la hostelería y una tasa de actividad que ha ido aumentando—.

Es importante destacar que, aunque el desempleo ha caído, España aún enfrenta retos estructurales como la empleabilidad de jóvenes, la precariedad de ciertos contratos y brechas regionales importantes.

Crecimiento económico y empleo: ¿qué dice la estadística?

Las cifras oficiales de crecimiento económico también están disponibles y han sido revisadas por varias fuentes, que apuntan a una expansión moderada del PIB real en 2025 —con estimaciones inferiores al 3% nominal, y bastante ajustadas cuando se descuenta inflación y otros factores—. Esto coincide con los datos de empleo que muestran una reducción del desempleo en torno al 5–6% y un aumento de ocupados, pero no un decrecimiento espectacular que podría esperarse en una fase de alta expansión económica pura.

Es importante aclarar que el crecimiento real del PIB y la reducción del desempleo no siempre evolucionan en proporciones directas y automáticas: factores como la productividad, la participación laboral y la calidad de los nuevos empleos juegan un papel clave en esa relación.

Conclusión: tendencias positivas con matices

En conjunto, las estadísticas oficiales soportan que España ha vivido un descenso sostenido del desempleo y ha registrado cifras de afiliación y ocupación históricas en 2025. Sin embargo, también muestran que la tasa de paro sigue siendo elevada frente a la media europea y que las condiciones laborales siguen marcadas por alta temporalidad y retos estructurales.

La crítica que aparece en algunos análisis simplifica en exceso la complejidad del mercado laboral y mezcla conceptos que corresponden a distintos conjuntos de datos. Lo cierto es que los datos oficiales —tanto del paro registrado como de la EPA— reflejan realidades distintas, pero complementarias. Un diagnóstico riguroso debe partir siempre de la comparación de fuentes y no de una única perspectiva simplificada.