El debate sobre la evolución del tejido empresarial en España ha vuelto al primer plano tras la difusión de un vídeo del economista José Ramón Riera, en el que sostiene que desde la llegada de Pedro Sánchez el número de empresas apenas ha crecido. Pero ¿qué dicen los datos oficiales? ¿Y cómo interpretan los expertos esta evolución?
El dato: crecimiento empresarial limitado en términos netos
Riera afirma que España ha sumado 2.767 empresas netas desde 2018, una cifra que equivale a un aumento cercano al 0,2%. Este cálculo se basa en empresas inscritas en la Seguridad Social.
Los registros oficiales confirman que el número de empresas inscritas ha mostrado una evolución prácticamente plana en términos agregados, con fuertes caídas durante la pandemia de COVID-19 y una recuperación posterior. Sin embargo, los especialistas advierten: el dato neto por sí solo puede resultar engañoso.
Cada año se crean y desaparecen decenas de miles de empresas en España. El saldo final no refleja toda la dinámica empresarial.
Más allá del saldo: alta rotación empresarial
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), España registra anualmente:
- Más de 300.000 empresas creadas
- Cifras similares de cierres
Esto implica que el tejido productivo español está en constante renovación, aunque el crecimiento neto sea moderado. En términos económicos, este fenómeno se conoce como rotación empresarial, clave en economías maduras.
PIB y empresas: una relación más compleja
Riera vincula el crecimiento del Producto Interior Bruto al número de empresas, señalando que el PIB nominal ha aumentado en unos 382.000 millones de euros en el periodo analizado.
Sin embargo, economistas consultados recuerdan que:
- El crecimiento del PIB no depende solo del número de empresas
- También influyen productividad, tamaño empresarial e innovación
- Sectores con menos empresas pueden generar más valor añadido
En este sentido, figuras como Joseph Stiglitz han defendido que el crecimiento sostenible depende tanto de la competencia como de la calidad institucional.
El impacto de la pandemia y los cambios estructurales
Uno de los factores clave en esta evolución ha sido la crisis provocada por la COVID-19, que provocó:
- Cierre de miles de empresas en 2020
- Caída histórica del PIB
- Cambios en sectores como comercio, turismo o hostelería
A partir de 2021, la recuperación ha estado marcada por:
- Digitalización acelerada
- Auge de autónomos y microempresas
- Crecimiento de sectores tecnológicos
¿Faltan empresas o falta tamaño?
Uno de los consensos entre organismos como el Banco de España o la Comisión Europea es que el problema no es solo el número de empresas, sino su tamaño.
España presenta:
- Alta proporción de microempresas
- Menor presencia de grandes compañías frente a países como Alemania
- Dificultades para escalar negocios
Este factor limita la productividad y la capacidad de competir internacionalmente.
Comparación internacional: matices necesarios
Riera menciona casos como Irlanda o Singapur como ejemplos de dinamismo empresarial. No obstante, los expertos subrayan que:
- Son economías con estructuras muy distintas
- Presentan modelos fiscales y regulatorios específicos
- Su tamaño y especialización influyen decisivamente
Comparar cifras absolutas sin contexto puede llevar a conclusiones simplificadas.
El debate de fondo: clima empresarial y políticas públicas
Las citas de economistas como Milton Friedman o empresarios como Steve Jobs apuntan a una idea compartida: el entorno empresarial es clave para el crecimiento.
En España, el debate se centra en:
- Fiscalidad
- Regulación laboral
- Acceso a financiación
- Seguridad jurídica
Mientras algunos analistas critican un exceso de carga regulatoria, otros destacan medidas recientes como:
- Reformas laborales
- Fondos europeos Next Generation
- Incentivos al emprendimiento
Conclusión: datos reales, interpretaciones distintas
El dato de las 2.767 empresas netas refleja una realidad parcial: el crecimiento empresarial en España ha sido contenido en los últimos años, pero dentro de un contexto marcado por una crisis sin precedentes y profundas transformaciones económicas.
La cuestión clave no es solo cuántas empresas hay, sino qué tipo de empresas se crean, cuánto crecen y qué valor aportan.
En un escenario global cada vez más competitivo, el reto para la economía española no parece limitarse a aumentar el número de compañías, sino a fortalecer su capacidad de innovar, escalar y generar empleo sostenible.