Economía

Cox y Goldman Sachs sellan la compra de Iberdrola México: Claves de la operación de 3.600 millones de euros

El banco estadounidense inyecta 200 millones de capital propio en Cox para financiar el mayor traspaso de activos energéticos en Hispanoamérica. La energética de Enrique Riquelme se convierte en la mayor comercializadora privada de México.

Iberdrola en México - Foto de Iberdrola
photo_camera Iberdrola en México - Foto de Iberdrola

El sector energético español y mexicano vive hoy un movimiento sísmico. Cox, la compañía liderada por Enrique Riquelme, ha cerrado definitivamente la estructura de financiación para adquirir el negocio de Iberdrola en México. La operación, valorada en 3.600 millones de euros, cuenta con el respaldo estratégico de Goldman Sachs, que ha decidido pasar de ser un mero financiador a socio directo del proyecto.

La arquitectura financiera de este deal destaca por la entrada de Goldman Sachs en la holding de Cox. El banco de inversión de Wall Street aportará 200 millones de euros de capital propio (equity), sumándose al préstamo sindicado de 2.300 millones que ya lideraba junto a otras entidades de peso como Santander y BBVA.

Este respaldo de Goldman Sachs blinda la solvencia de Cox y despeja las dudas del mercado sobre una posible ampliación de capital, que la propia compañía ha descartado ante la CNMV este mes de marzo.

El salto estratégico de Cox: Más que una compra de infraestructuras

La adquisición de los activos de Iberdrola en México por parte de Cox trasciende la mera acumulación de "fierros". Esta operación de 3.600 millones de euros supone el desembarco de la compañía española en una posición de dominio absoluto dentro del mercado energético mexicano, estructurada en tres pilares fundamentales. 

Cox integra de inmediato en su balance un parque de 15 centrales de generación en pleno funcionamiento. Este complejo mix energético, que combina la estabilidad de los ciclos combinados con el auge de las plantas renovables, aporta una capacidad operativa de 2,6 GW. Esta potencia permite a la firma generar ingresos recurrentes desde el primer día de la integración.

Por otro lado, el valor futuro de la transacción reside en los activos no tangibles: una ambiciosa cartera de proyectos en fase de desarrollo que suma 12 GW adicionales. Este pipeline garantiza a Cox una hoja de ruta de expansión para la próxima década, consolidando su capacidad de respuesta ante la creciente demanda energética de la industria mexicana.

Quizás el activo más estratégico sea la herencia de la mayor comercializadora privada de energía de México. Con una cuota de mercado del 25%, Cox no solo producirá energía, sino que controlará una cuarta parte del suministro privado en el país, lo que le otorga un poder de negociación y una capilaridad comercial sin precedentes para una empresa de su segmento.

Impacto para Iberdrola y el Ibex 35

Para Iberdrola, esta desinversión es el cierre de un ciclo en México. Tras las tensiones regulatorias de años pasados, la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán acelera su giro hacia mercados con marcos regulatorios más estables, como Estados Unidos y el Reino Unido, centrando su inversión en redes eléctricas inteligentes.

Por su parte, el Ebitda de Cox proyectado para 2026 se sitúa ya en los 750 millones de euros, lo que posiciona a la firma de Riquelme como una de las utilities más dinámicas del panorama internacional.