El encarecimiento del precio de los combustibles está provocando escenas poco habituales en muchas ciudades españolas: colas y largas esperas en gasolineras ‘low cost’, donde los conductores buscan ahorrar unos céntimos por litro ante la subida generalizada de precios.
Actualmente, el precio medio de la gasolina se sitúa en torno a los 1,73 euros por litro, mientras que el diésel alcanza ya los 1,85 euros, cifras que suponen hasta 40 céntimos más que hace apenas unas semanas.
La diferencia de precio entre estaciones de servicio ha provocado que muchos conductores recorran varios kilómetros para repostar en las gasolineras más baratas, lo que está generando esperas de hasta 20 minutos en algunos surtidores.
Más del 45% del precio del combustible son impuestos
Uno de los factores que más debate está generando es el peso de los impuestos en el precio final del combustible. Según los cálculos actuales, más del 45% de lo que paga un conductor al repostar corresponde a impuestos.
Esto significa que de un depósito de 60 euros, alrededor de 25 euros van directamente a las arcas del Estado a través del Impuesto Especial de Hidrocarburos y el IVA.
Desde que comenzó la reciente escalada de precios vinculada a las tensiones internacionales en el mercado energético, Hacienda habría recaudado cerca de 300 millones de euros adicionales gracias al aumento del precio del carburante.
El Gobierno descarta una bonificación generalizada
Ante esta situación, el Gobierno ha señalado que dispone de medidas preparadas para responder al encarecimiento de los combustibles, aunque por el momento no se han aprobado.
Lo que sí ha confirmado el Ejecutivo es que no se aplicará una bonificación generalizada al combustible, como la que se puso en marcha en 2022.
Aquella medida consistió en una ayuda de 20 céntimos por litro, pero tuvo un coste aproximado de 6.000 millones de euros para las arcas públicas.
Transportistas al límite por el aumento de costes
El impacto del encarecimiento del combustible es especialmente grave para el sector del transporte por carretera, que depende directamente del precio del diésel.
Los transportistas advierten de que los costes operativos se han disparado, situando a muchas empresas en una situación límite.
A esta presión se suman otros incrementos en el sector agrario y logístico:
- El gasóleo agrícola ha subido un 45%
- Los fertilizantes se han encarecido alrededor de un 25%
Según el sector, el combustible cuesta prácticamente el doble que hace unas semanas, lo que está afectando seriamente a la rentabilidad de muchas rutas de transporte.
Posibles protestas si no llegan medidas
Ante este escenario, asociaciones de transportistas han pedido al Gobierno medidas urgentes para aliviar la presión económica del sector.
Entre las principales reivindicaciones destacan:
- Flexibilizar los límites de crédito de las tarjetas de combustible profesionales
- Medidas fiscales para reducir el impacto del precio del diésel
Los transportistas están pendientes de las decisiones que pueda adoptar el Consejo de Ministros en los próximos días, aunque ya advierten de que no descartan convocar movilizaciones o incluso una huelga si no se aprueban ayudas.
Subidas que podrían trasladarse a la cesta de la compra
Los empresarios alertan además de que el encarecimiento del combustible terminará trasladándose a los precios de muchos productos, especialmente en el sector alimentario.
El transporte es un elemento clave en la cadena logística, por lo que un aumento sostenido del coste del carburante suele repercutir directamente en la cesta de la compra.
Mientras tanto, los conductores continúan buscando alternativas para reducir el gasto, lo que explica las largas colas que se están formando en las gasolineras más baratas en diferentes puntos del país.