Ingreso Mínimo Vital

La AIReF concluye que el Ingreso Mínimo Vital solo llega al 20 % de los hogares pobres y advierte de fallos en su diseño

Un informe de la AIReF señala que más de la mitad de los hogares con derecho al IMV no lo solicitan y propone reformas para mejorar su eficacia contra la pobreza

Desempleo - Foto de dusanpetkovic de Getty Images (Canva)
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La evaluación más reciente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal concluye que el Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha tenido un impacto relevante en la reducción de la intensidad de la pobreza en España, pero su capacidad real de cobertura sigue siendo limitada. Según el informe publicado en febrero de 2026, la prestación solo alcanza al 20 % de los hogares en situación de pobreza, pese a que su diseño permitiría cubrir a más del 50 %.

El estudio, elaborado dentro del proceso de revisión del gasto público encargado por el Gobierno, analiza los primeros cinco años de funcionamiento del IMV, puesto en marcha en 2020 para garantizar un nivel mínimo de ingresos a los hogares vulnerables.

Un impacto moderado en la reducción de la pobreza

El análisis de la AIReF muestra que el Ingreso Mínimo Vital ha contribuido a reducir la brecha de pobreza en un 30 %, es decir, la distancia media entre los ingresos de los hogares vulnerables y el umbral de pobreza.

Sin embargo, su impacto sobre la tasa de pobreza —el porcentaje de hogares que se sitúan por debajo del umbral— es más limitado, situándose en torno al 9,5 % en 2024.

El informe destaca que, si la prestación llegara a todos los hogares con derecho a percibirla, la reducción de la tasa de pobreza podría alcanzar el 16,2 %.

Además, el organismo calcula que erradicar completamente el riesgo de pobreza al 40 % de la mediana de ingresos tendría un coste de unos 9.110 millones de euros, muy por encima de los 3.106 millones que se ejecutaron realmente en 2024.

Más de la mitad de los beneficiarios potenciales no solicita la ayuda

Uno de los principales problemas detectados por la AIReF es el elevado nivel de “non take-up”, es decir, el número de personas que tienen derecho a la prestación pero no la solicitan.

Según el informe, el 55 % de los hogares que podrían recibir el Ingreso Mínimo Vital no lo solicitan, una cifra que apenas ha variado en los últimos años.

Los motivos principales identificados por las entidades sociales son:

  • Falta de información sobre la prestación
  • Complejidad administrativa del proceso de solicitud
  • Dificultad para entender los requisitos
  • Miedo a tener que devolver dinero por posibles errores

Este fenómeno se observa especialmente en algunas comunidades autónomas, donde las tasas de no solicitud superan ampliamente la media nacional.

Cobertura insuficiente en la pobreza infantil

El informe también analiza el impacto del IMV en la pobreza infantil, uno de los objetivos prioritarios de la política social.

En este ámbito, la prestación alcanza al 29 % de los hogares con menores en situación de pobreza, aunque el sistema permitiría proteger hasta al 63 % de estos hogares si todos los beneficiarios potenciales accedieran a la ayuda.

En términos de resultados, el IMV ha logrado:

  • Reducir la tasa de pobreza infantil en un 17,1 %
  • Reducir la brecha de pobreza infantil en un 36,6 %

El estudio subraya además que el complemento de ayuda para la infancia, introducido en 2022, ha contribuido a mejorar estos resultados, aunque su cobertura sigue siendo limitada.

Problemas administrativos y retrasos en la tramitación

La evaluación también identifica dificultades en la gestión de la prestación.

El tiempo medio de tramitación de las solicitudes aprobadas supera los 150 días, mientras que las solicitudes denegadas tardan en resolverse más de 100 días de media.

Entre las causas más frecuentes de rechazo destacan:

  • Problemas relacionados con el empadronamiento o la unidad de convivencia, responsables del 68 % de las denegaciones.
  • Falta de documentación requerida.
  • Superación de los límites de renta o patrimonio establecidos por la normativa.

Además, el sistema actual de cálculo —basado en los ingresos del año anterior— provoca revisiones frecuentes de la prestación. En 2024, el 68 % de los hogares beneficiarios vio modificada la cuantía de su ayuda tras revisarse sus ingresos.

Riesgo de desincentivo al empleo

Otro de los aspectos analizados por la AIReF es el impacto del IMV sobre el mercado laboral.

El informe detecta un efecto negativo en la participación laboral de algunos beneficiarios, lo que lleva al organismo a recomendar una reformulación completa del incentivo al empleo asociado a la prestación.

Actualmente, el sistema permite compatibilizar parcialmente el IMV con ingresos laborales, pero la evaluación señala que este mecanismo no ha demostrado ser eficaz para aumentar la participación en el empleo.

Propuestas para reformar el Ingreso Mínimo Vital

Ante estos resultados, la AIReF plantea cinco grandes reformas para mejorar la eficacia del IMV:

  • Definir objetivos cuantificables de reducción de pobreza para evaluar la política pública.
  • Automatizar la verificación de requisitos mediante el cruce de datos entre administraciones.
  • Rediseñar el incentivo al empleo para evitar desincentivos laborales.
  • Crear estadísticas homogéneas sobre las rentas mínimas autonómicas.
  • Reforzar las campañas de información y el acompañamiento a los beneficiarios.

El organismo también propone avanzar hacia sistemas automáticos de concesión de determinadas ayudas, especialmente el complemento para la infancia, utilizando información del registro civil.

Fin del ciclo de evaluaciones anuales

La institución considera que, tras cinco años de funcionamiento del programa, el sistema ha alcanzado una fase de estabilidad.

Por este motivo, la AIReF ha anunciado que 2026 será el último año de evaluaciones anuales del Ingreso Mínimo Vital, aunque retomará su análisis si se producen reformas relevantes o cambios significativos en el programa.