ientos de aficionados del Rayo Vallecano se concentraron este sábado en las inmediaciones del Estadio de Vallecas para exigir la dimisión del presidente del club, Raúl Martín Presa, tras la suspensión del encuentro de LaLiga EA Sports frente al Real Oviedo por el mal estado del césped.
La protesta, convocada pocas horas después de conocerse la cancelación del partido, reunió a seguidores rayistas que corearon consignas como “Presa, vete ya” y “Presa no, Rayo sí”, en un ambiente marcado por el descontento con la gestión de la actual directiva.
Indignación tras la suspensión del Rayo-Oviedo
LaLiga decidió aplazar el encuentro correspondiente a la jornada 23, previsto para las 14:00 horas, al considerar que el terreno de juego no reunía las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de los futbolistas.
La decisión provocó malestar no solo entre los aficionados locales, sino también entre seguidores del Real Oviedo, algunos de los cuales se sumaron a la concentración después de haberse desplazado hasta Madrid para presenciar el partido.
El aplazamiento ha sido el detonante de un enfado acumulado en la afición, que denuncia la imagen del club y las consecuencias deportivas y organizativas derivadas de la situación.
Quejas previas de la plantilla
La movilización se produjo un día después de que los jugadores y el cuerpo técnico del primer equipo hicieran públicas sus críticas por las deficiencias en las instalaciones.
Entre las reclamaciones destacan problemas en el estado del césped tanto del estadio como de la Ciudad Deportiva, así como otras carencias que, según el vestuario, afectan al desarrollo profesional y al día a día del equipo.
Estas quejas han incrementado la presión sobre la presidencia en un momento delicado tanto a nivel deportivo como institucional.
Apoyo de organizaciones de aficionados
La Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE) también expresó su respaldo a la protesta, señalando que la gestión del club ha puesto “en ridículo y en peligro a deportistas y aficionados”.
La organización criticó además lo que considera una falta de actuación por parte de los organismos competentes, lo que ha contribuido a aumentar el malestar entre el entorno del club.
Con el partido pendiente de nueva fecha y el conflicto abierto, el Rayo Vallecano afronta ahora una creciente presión social y deportiva en torno a la gestión de su presidencia.
