El programa cultural El Ático alcanzó su emisión número 50 con una entrega especial que fue mucho más que una celebración simbólica. El espacio dirigido y presentado por David Enguita convirtió la efeméride en una declaración de identidad: cultura en vivo, conversación honesta y música en directo como esencia del formato, consolidando su nueva etapa en Canal 33 y Radio Intercontinental.
Lejos de la nostalgia, el programa apostó por el presente y por el talento emergente y consolidado, con la participación de Fran Antón, Sara del Valle, Mar Serna y el grupo Postcode, protagonistas de una noche marcada por la verdad escénica y el compromiso artístico.
Cultura sin etiquetas y reinvención constante
La emisión arrancó con un debate sobre el impacto de los grandes formatos en las carreras artísticas, tomando como referencia la actualidad del Benidorm Fest. El diálogo dejó una idea transversal: la reinvención como condición necesaria para sobrevivir en el sector cultural.
Fran Antón defendió la evolución continua frente a las etiquetas, mientras que Drah, integrante de Postcode, puso el foco en la coherencia artística. Mar Serna habló de la dificultad de escapar de los perfiles impuestos y Sara del Valle resumió el espíritu generacional: reinventarse forma parte del camino creativo.
Fran Antón: oficio, compromiso y teatro con mirada social
El primer bloque en profundidad estuvo dedicado al actor y director Fran Antón, que atraviesa un momento de intensa actividad con los montajes Survival, Los amantes y Lo que callamos a los 30.
Lejos de hablar de éxito, Antón reivindicó el oficio y la calidad como única medida del trabajo artístico. En Survival, una distopía con lectura política, planteó un dilema moral que resume el espíritu del montaje: elegir entre protegerse o ayudar a los demás.
En Los amantes, abordó la transformación del concepto de familia, afirmando con claridad que “la familia tradicional se ha acabado”. Su visión creativa también quedó reflejada en su método de dirección, donde la improvisación convierte el texto en un punto de partida más que en una estructura cerrada.
El momento más comprometido llegó con el cortometraje No más silencio, centrado en la violencia de género. Para Antón, el papel del artista es claro: si no hay algo que denunciar o decir, el arte pierde sentido.
Sara del Valle: independencia, vulnerabilidad y una nueva etapa musical
La segunda entrevista estuvo protagonizada por la cantante Sara del Valle, que presentó su nuevo single Momentos Lentos. La artista defendió la independencia como una forma de coherencia creativa y no como una limitación.
Del Valle habló de la música como herramienta emocional y de la importancia de la intuición en su proceso. En una industria que calificó como “artificial”, reconoció que la vulnerabilidad es un riesgo, pero también su principal valor artístico.
El crecimiento orgánico del tema, sin grandes estructuras detrás, reforzó una idea central del programa: la conexión real con el público importa más que el impacto mediático.
Mar Serna y el teatro como autogestión y aprendizaje
El tercer bloque se centró en la actriz Mar Serna, que ha impulsado su propia compañía teatral y presenta su versión de Don Quijote en el Teatro de las Aguas.
Serna abordó una realidad compartida por muchos intérpretes: no esperar oportunidades, sino crearlas. Definió el teatro como un organismo vivo que evoluciona con cada función y con la respuesta del público.
En uno de los momentos más personales, reconoció el peso del juicio en la profesión y dejó una frase que resume su filosofía artística: “Hoy me permito equivocarme”.
Postcode: trayectoria, ambición internacional y música en directo
El cierre musical llegó con Postcode, representados por Drah, quien explicó la trayectoria del grupo, formado hace dos décadas en el conservatorio de Tenerife.
La banda apuesta por el inglés como idioma natural de sus influencias y por una estrategia basada en la constancia y la proyección internacional. Su actuación en directo puso el broche a una edición que reafirmó el ADN del programa.
Memoria, futuro y cultura en familia
Uno de los espacios más reconocibles, el Teléfono de los Recuerdos, permitió a los invitados enviar mensajes a su “yo” del futuro, centrados en la vocación, la intuición y el aprendizaje.
La emisión concluyó con el espacio Diverplanes, dedicado a la agenda cultural familiar en Madrid, con propuestas que van desde teatro infantil y magia hasta experiencias inmersivas. El mensaje final resumió el espíritu del formato: el mejor plan cultural no es el más caro, sino el que se comparte.
Con esta edición especial, El Ático no solo celebró su programa 50, sino que consolidó su posición como un espacio de referencia para la cultura en presente, el talento emergente y la creación sin filtros.