El Madrid-Barça del domingo

El Barça tiene un ave de rapiña
Que atiende por el nombre de Raphinha.
Y en el Madrid jugaba un “pajarito”
Al que Raphinha se lo comió frito.

En el Barça ninguno juega mal
Y para ejemplo esta Lamine Yamal.
Y en el Madrid, aunque voluntariosos
Hay más tarugos que en un té los posos.

El asombro de ayer fue la jugada 
En que el Madrid consiguió la igualada.
Puro deleite, auténtica machada
Aunque a la postre no sirvió para nada.

Llegó Vinicius, desencadenado, 
Moviendo su balón de lado a lado.
Dejando restos, contrarios a porfía, 
Hasta finiquitar a Joan García.

Pero fue un rayo, un grito luminoso
Entre otros tiros, a cual más lastimoso.
El propio Vini, el clasudo Rodrygo
Y hasta Carreras, al final del partido
Entregaron disparos, sin lisonja,
Tan melifluos como pedos de monja.

La sensación final, antes y ahora
Es comprobar que una apisonadora
Percute y repercute sin descanso
Sobre un grupo, valiente pero escaso

Del talento que aquí se necesita
Para quitarse de encima la maldita
Presión que los asfixia, los ahoga
Y los deja tumbaos al dar la hora.

Termina ya la era Florentino.
Con fichajes que son un desatino.
Mastoutuono, Huijsen…¡qué sangría!
Y Arda, que no juega ni en Turquía.

Se tardará en llegar, si es que se llega
Al Madrid que fue, que se recuerda
con Modrick y  Kroos en la manija, 
con Carvajal cerrando la clavija 

Y con un equilibrio entre sus líneas
Para servir de goles a Ronaldo,
A Karim Benzemá, a Zinedine…

Que el gol se mete, pero hay que acercarlo.
Porque, como dijo un sabio en estos días, 
El Madrid de ahora mismo es un osario:
El mejor punta y el mejor portero:
Y entre medias no hay nada…un agujero. 

Salud al Barça, equipo de prodigios.
Sin un duro, el banquillo repleto
de procesados, presidente paleto.
Pufo Negreira, la FIFA  en entredicho…

Pero a su aire, viviendo en La Masía,
De realquilados, con Flick en zapatillas
Son un grupazo, los ojos de mi niña, 
Y sobre todo, un ave de rapiña.