Según anunció la rectora, Amaya Mendikoetxea, en la pasada sesión del Consejo de Gobierno, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) prepara una amplia programación para conmemorar el 50 aniversario del Festival de los Pueblos Ibéricos (1976-2026), un evento histórico que simbolizó la convivencia, la cultura y el anhelo de democracia en España.
La iniciativa busca recuperar el espíritu original del festival, trasladándolo a las nuevas generaciones universitarias mediante un programa de actividades que ya se ha iniciado en el mes de mayo y se desarrollará hasta diciembre de 2026, con la implicación activa de la comunidad académica y el mundo de la cultura.
Un proyecto para reivindicar democracia, diálogo y convivencia
El proyecto conmemorativo nace con la intención de reivindicar los valores democráticos y fomentar el diálogo social y estudiantil, en un contexto en el que se pretende evitar que la polarización política afecte a la sociedad y, especialmente, a los jóvenes.
La propuesta incluye también la elaboración de un manifiesto en favor de la democracia y el entendimiento, inspirado en el papel que desempeñó el festival original como espacio de encuentro y participación ciudadana.
Principales hitos del aniversario
El calendario de la conmemoración contempla varios momentos clave a lo largo del año. Entre ellos destacan la presentación oficial y rueda de prensa prevista para el próximo 17 de junio, así como la celebración del , coincidiendo con el 50 aniversario.
Además, se desarrollará un programa continuo de actividades desde mayo hasta diciembre, que arrancaró el pasado 11 de mayo con el visionado del documental Xosé Álvarez y el Conceyu d´Asturies en Madrid y la mesa redonda Lenguas peninsulares y cooficiales durante el periodo de la transición, que que se irá ampliando y enriqueciendo progresivamente con todas las iniciativas que quieran sumarse a esta conmemoración.
Un programa cultural multidisciplinar
La programación incluye una amplia variedad de propuestas que abarcan distintos ámbitos culturales, académicos y participativos.
En el plano cultural y artístico, se organizarán proyecciones de cine y documentales, recitales poéticos y actividades de arte participativo, mientras que en el ámbito musical se celebrarán conciertos acústicos, talleres de música tradicional, danzas populares y sesiones de DJ como puente entre tradición y modernidad.
También se desarrollarán iniciativas académicas como mesas redondas, seminarios, charlas con artistas y presentaciones de publicaciones, centradas en la diversidad cultural de la península ibérica.
En el ámbito comunitario, se impulsarán ferias gastronómicas, talleres interculturales y espacios de memoria colectiva, donde los asistentes podrán compartir experiencias y recuerdos vinculados al festival.
Una exposición para reconstruir la memoria del festival
Uno de los ejes centrales será la exposición conmemorativa, organizada en tres grandes secciones que reflejan la evolución de la universidad y el significado del festival.
La primera abordará la UAM como campus vanguardista en los años 70, destacando su modelo arquitectónico y su papel en la modernización educativa. La segunda se centrará en la dimensión social y el compromiso democrático de la comunidad universitaria, poniendo en valor la diversidad y el papel de estudiantes y profesorado en la difusión de ideas democráticas.
La tercera sección recreará el propio festival como escenario de participación, cohesión social y expresión cultural, subrayando su importancia como espacio de encuentro y símbolo de libertad.
Música y diversidad cultural como eje del festival
El evento de septiembre incluirá un concierto homenaje con la participación de artistas de distintos territorios de la península, como reconocimiento a la pluralidad cultural y lingüística. La programación contempla la participación de varios artistas que estuvieron en el festival del 76, elaborando un cartel enfocado a los estudiantes estudiantes pero que mantenga el vículo con el festival original.
El proyecto busca, en definitiva, reactivar el legado de 1976 como símbolo de libertad, participación y convivencia, adaptándolo a los retos actuales y proyectándolo hacia el futuro.