Los delincuentes recurren cada vez más a métodos que combinan distracción, engaño y técnicas específicas para acceder a viviendas o vehículos. En Madrid, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han detectado recientemente varios de estos procedimientos, mientras que a nivel nacional las estafas y los ciberdelitos siguen ganando peso. Estas son algunas de las técnicas que conviene conocer.
El robo ya no siempre implica forzar una puerta
Los métodos utilizados para sustraer dinero y objetos de valor han evolucionado. Junto a los procedimientos tradicionales aparecen técnicas que buscan aprovechar un descuido, generar una falsa sensación de confianza o acceder a una vivienda sin necesidad de realizar una entrada violenta.
En Madrid se han producido durante las últimas semanas varias operaciones policiales que han permitido identificar algunos de estos procedimientos.
La Guardia Civil, por ejemplo, desarticuló recientemente dos grupos dedicados al robo en viviendas que actuaban en Madrid y Toledo mediante técnicas como el bumping, el impresioning, el ganzuado y el resbalón. Las investigaciones permitieron esclarecer 120 robos y detener a 26 personas en siete grupos criminales desmantelados durante 2026.
El 'método de la siembra': distraer para robar
Uno de los procedimientos que ha vuelto a aparecer recientemente en Madrid es el conocido como método de la siembra.
La Guardia Civil detuvo en agosto a cuatro personas a las que atribuye al menos 29 robos, principalmente en Majadahonda. Según la investigación, los sospechosos se dirigían principalmente a mujeres de mediana y avanzada edad en aparcamientos de centros comerciales y utilizaban una maniobra de distracción para hacerse con sus bolsos. Posteriormente podían utilizar las tarjetas sustraídas antes de que fueran bloqueadas.
Este tipo de robo se basa precisamente en conseguir que la víctima pierda momentáneamente la atención sobre sus pertenencias.
La Policía Nacional también ha alertado recientemente en otras comunidades sobre grupos itinerantes que emplean diferentes variantes de hurtos mediante engaños y distracciones, especialmente dirigidos a personas mayores. Entre las técnicas identificadas se encuentran el denominado hurto amoroso, el de la mancha o el falso asistente social.
Bumping e impresioning para entrar en viviendas
Otra de las técnicas que aparece en investigaciones recientes en la Comunidad de Madrid está relacionada con el robo en domicilios.
El bumping y el impresioning son métodos utilizados para manipular determinados sistemas de cerradura y conseguir acceder a una vivienda. La Guardia Civil los ha relacionado con una de las organizaciones desarticuladas este mes en Madrid y Toledo.
En la operación, los investigadores descubrieron que el grupo actuaba principalmente durante el día en bloques de viviendas y seleccionaba inmuebles aparentemente deshabitados.
En otro de los grupos investigados, los delincuentes actuaban principalmente en viviendas unifamiliares y utilizaban el denominado resbalón para acceder al interior.
La existencia de estos procedimientos hace que la seguridad de una vivienda no dependa únicamente de cerrar la puerta, sino también de disponer de sistemas adecuados de protección y extremar las precauciones cuando una vivienda permanece vacía durante varios días.
El robo de vehículos también se adapta
Los vehículos continúan siendo otro de los objetivos habituales de los delincuentes.
Este mismo mes, la Guardia Civil detuvo en San Agustín del Guadalix a un hombre acusado de varios robos con fuerza y un hurto en vehículos estacionados en distintos municipios de la Comunidad de Madrid. Los investigadores sitúan parte de los hechos en aparcamientos públicos y durante las tardes de los fines de semana.
En este tipo de delitos, los autores buscan principalmente objetos de valor que permanecen en el interior de los vehículos. Por ello, una de las medidas preventivas más sencillas sigue siendo no dejar a la vista bolsos, dispositivos electrónicos, documentación u otros objetos que puedan llamar la atención.
'Alcantarillazo': una técnica tan simple como destructiva
En Fuenlabrada se ha conocido recientemente otro método mucho más directo.
La Policía Nacional detuvo a un hombre como presunto autor del robo de una barbería mediante el denominado 'alcantarillazo', consistente en utilizar una tapa de alcantarilla para romper el escaparate de un establecimiento y acceder rápidamente al interior.
El procedimiento demuestra que los métodos de robo no siempre implican sofisticadas herramientas tecnológicas. En ocasiones, la rapidez y la utilización de objetos disponibles en el entorno son suficientes para entrar en un establecimiento.
También aparecen nuevos fraudes vinculados a internet
La evolución de los robos no se limita a las calles y las viviendas. Una parte cada vez mayor de los delitos contra el patrimonio se produce en el entorno digital.
El Ministerio del Interior registró 488.426 ciberdelitos en España durante 2025, un 5,1% más que en 2024. Estos delitos representaron el 19,8% de toda la criminalidad registrada en el país. La Comunidad de Madrid concentró 72.217 ciberdelitos, situándose entre los territorios con mayor número de casos.
Las estafas informáticas son el principal componente de esta delincuencia. Los delincuentes utilizan cada vez más comunicaciones que imitan a empresas, bancos, organismos públicos o personas conocidas para conseguir que las víctimas entreguen voluntariamente sus datos o dinero.
Por tanto, aunque popularmente se hable de "nuevos métodos de robo", una parte importante de las amenazas actuales consiste en engañar a la víctima para que sea ella misma quien facilite el acceso a su dinero o información.
El engaño también se traslada a las redes sociales
Un ejemplo reciente en Madrid muestra hasta dónde pueden llegar estos procedimientos.
En julio, Policía Nacional y Mossos d'Esquadra desarticularon una organización que supuestamente contactaba con creadores de contenido digital a través de redes sociales utilizando falsas ofertas de trabajo para grabar videoclips. Las víctimas eran citadas en inmuebles donde posteriormente eran intimidadas y despojadas de equipos y otros bienes. El perjuicio económico investigado superaba los 70.000 euros.
El caso refleja una característica cada vez más habitual de determinadas organizaciones: utilizar la información disponible en internet para seleccionar a sus víctimas y construir un engaño adaptado a ellas.
Qué tienen en común estos nuevos métodos
Aunque las técnicas son diferentes, muchas comparten un mismo principio: conseguir que la víctima baje la guardia.
En unos casos se utiliza una distracción en un aparcamiento; en otros, una falsa identidad, una oferta de trabajo, una supuesta ayuda o una técnica específica para acceder a una vivienda.
Por eso, las recomendaciones de prevención pasan por mantener una actitud especialmente prudente ante situaciones inesperadas, no facilitar datos personales o bancarios a desconocidos, comprobar cualquier comunicación sospechosa y evitar dejar objetos de valor visibles en vehículos o viviendas.
En el caso de los domicilios, además, conviene reforzar los sistemas de cierre y evitar proporcionar en redes sociales información que permita saber cuándo una vivienda permanece vacía.
Madrid concentra una parte importante de la ciberdelincuencia
Los datos oficiales muestran que el problema no se limita a los robos tradicionales.
En 2025, la Comunidad de Madrid registró 72.217 ciberdelitos, una cifra que representa una parte significativa de los 488.426 contabilizados en toda España. A nivel nacional, las víctimas de ciberdelincuencia alcanzaron las 383.285, un 9,3% más que el año anterior.
La fotografía de la delincuencia, por tanto, es cada vez más amplia: junto a los hurtos y robos convencionales conviven técnicas de acceso a viviendas, engaños en la vía pública, robos de vehículos y fraudes cometidos a través de internet.
Más que un único "nuevo método de robo", lo que muestran las investigaciones recientes es una creciente variedad de procedimientos adaptados al lugar, al tipo de víctima y al objeto que buscan conseguir.