La imagen tradicional de la adicción vinculada únicamente al alcohol o las drogas ha cambiado radicalmente. Expertos en salud mental y adicciones alertan ahora del crecimiento silencioso de nuevas dependencias relacionadas con las tecnologías, las apuestas online, las redes sociales o la pornografía digital.
El nuevo episodio del podcast “Hablemos de Adicciones”, impulsado por Esvidas, pone el foco en una realidad cada vez más presente en consultas y tratamientos: la dependencia emocional y psicológica generada por estímulos digitales inmediatos y permanentes.
Según datos citados del Plan Nacional sobre Drogas, cerca del 20% de los jóvenes españoles reconoce un uso problemático de Internet y las redes sociales, mientras el juego online continúa creciendo especialmente entre hombres jóvenes. Además, diversos estudios sitúan el primer contacto con la pornografía antes de los 13 años en gran parte de los adolescentes.
Los especialistas advierten de que estas conductas, aunque normalizadas socialmente, activan mecanismos cerebrales similares a los de las adicciones tradicionales.
“Cada notificación, apuesta, vídeo o contenido sexual activa circuitos relacionados con la dopamina y la recompensa inmediata”, explican los expertos participantes en el espacio.
La adicción como vía de escape emocional
Uno de los protagonistas del episodio es Óscar Romero, director terapéutico de Grupo Neros y adicto recuperado, que relata cómo su problema comenzó mucho antes del consumo de sustancias.
“Óscar era un niño muy acomplejado, muy inseguro”, reconoce durante la conversación, explicando que el alcohol apareció inicialmente como una solución rápida a sus dificultades emocionales y sociales.
“El primer día que bebo tres copas, me desinhibo por completo. Y a partir de ahí, todos los fines de semana”, recuerda.
Con el tiempo, aquella sensación de alivio terminó convirtiéndose en dependencia. Según los especialistas de Esvidas, esta dinámica es habitual en muchas adicciones: el objetivo ya no es buscar placer, sino aliviar ansiedad, inseguridad, vacío emocional o malestar psicológico.
Una enfermedad emocional y multifactorial
Romero define la adicción como una enfermedad “totalmente multifactorial”, donde influyen factores genéticos, traumas, entorno social y educación emocional.
La evidencia científica citada en el encuentro señala que la genética puede influir entre un 40% y un 60% en la vulnerabilidad a desarrollar una adicción, especialmente cuando existen problemas previos como ansiedad, baja autoestima o dificultades emocionales durante la adolescencia.
“Para mí fue la solución. Al principio fue la panacea, pero terminó convirtiéndose en mi cárcel”, afirma Romero al recordar el inicio de su consumo de alcohol.
Posteriormente aparecieron otras sustancias como cocaína o cannabis, en una evolución que los especialistas consideran habitual en muchos procesos adictivos.
La negación, uno de los mayores obstáculos
Los expertos subrayan que uno de los principales problemas en las adicciones es la dificultad para reconocer la situación y pedir ayuda profesional.
Según datos del Ministerio de Sanidad citados en el podcast, muchas personas tardan años en buscar tratamiento porque minimizan las consecuencias o creen que aún controlan la situación.
“Siempre te dices que lo dejarás cuando soluciones algo”, explica Romero. “Si cambio esto, si consigo aquello… entonces pararé”.
Los profesionales de Esvidas señalan que este autoengaño constante alimenta una falsa sensación de control y retrasa el inicio de la recuperación.
Pornografía y redes sociales: las nuevas dependencias silenciosas
El episodio también profundiza en el impacto creciente de las adicciones digitales y el consumo compulsivo de pornografía.
“Vivimos en una época en la que el placer está a un clic”, afirma Guillermo Acevedo, socio fundador de Esvidas.
Los especialistas advierten de que la exposición continua a estímulos digitales inmediatos está modificando la manera de relacionarse, gestionar el placer e incluso entender la sexualidad.
En el caso de la pornografía, alertan de una “educación sexual muy equivocada” que puede generar frustración, inseguridad y problemas emocionales tanto en hombres como en mujeres.
Desde Esvidas insisten en que muchas de estas conductas siguen sin percibirse socialmente como auténticas adicciones, pese a compartir mecanismos similares con otras dependencias más conocidas.
La necesidad de aprender a poner límites
Los expertos reclaman abordar estas conductas desde un enfoque integral que tenga en cuenta los factores emocionales que existen detrás de muchas dependencias digitales.
Ansiedad, soledad, vacío emocional o dificultades para gestionar el malestar aparecen como elementos comunes en numerosos casos.
“La adicción no siempre entra por una droga. A veces entra por una pantalla, por una apuesta o por la necesidad constante de escapar de uno mismo”, señalan los profesionales.
El episodio concluye con una reflexión compartida por los especialistas: en una sociedad donde el acceso al placer inmediato está disponible las 24 horas, el verdadero reto es aprender a poner límites antes de que la dependencia termine condicionando la vida cotidiana.