El Hospital General Universitario Gregorio Marañón ha reforzado sus recomendaciones para prevenir golpes de calor en personas mayores ante las continuadas olas de calor estivales. La fragilidad fisiológica asociada al envejecimiento, sumada a la presencia de enfermedades crónicas y situaciones de dependencia, sitúa a este colectivo como uno de los de mayor vulnerabilidad frente al aumento acusado de las temperaturas.
Estudios del sector sanitario reflejan que los episodios de calor extremo incrementan de media un 10% los ingresos urgentes en España. Asimismo, los análisis sobre hospitalizaciones veraniegas revelan que, durante las jornadas de temperaturas extremas, el riesgo de ingreso en urgencias se eleva un 11% en la franja de 75 a 84 años y alcanza cerca de un 20% en los mayores de 85 años.
Pautas de hidratación y acondicionamiento en el hogar
La geriatra del Hospital Gregorio Marañón, Gema Somoza, subraya la importancia de anticiparse a estas situaciones mediante medidas sencillas de prevención. Uno de los principales condicionantes en las edades avanzadas es la paulatina pérdida de la sensación de sed. Por este motivo, los profesionales insisten en la necesidad de pautar la ingesta constante de agua, zumos, batidos o, en casos de disfagia, alternativas adaptadas como agua gelificada o gelatinas.
En la rutina diaria, la especialista aconseja evitar las salidas a la calle en la franja de mayor radiación solar, comprendida entre las 12:00 y las 18:00 horas. Dentro del hogar, se recomienda bajar persianas, ventilar en las horas frescas y utilizar ventiladores o sistemas de climatización.
En el vestuario, se priorizará la ropa ligera de algodón, de colores claros, complementada con gorras o sombreros y gafas de sol en el exterior.
Síntomas de alarma y papel fundamental de los cuidadores
Dada la menor propensión de muchas personas mayores a expresar malestar o sed, resulta prioritaria la supervisión continua por parte del entorno familiar y del personal cuidador. Los especialistas recomiendan ofrecer líquidos periódicamente y consultar de forma activa sobre su estado físico general.
Entre las señales de alerta ante las que se debe buscar atención médica urgente figuran la aparición repentina de confusión, desorientación, debilidad acusada o fiebre. La detección precoz de estos cuadros resulta determinante para evitar complicaciones asociadas al golpe de calor.