La propuesta del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, de presentar una candidatura única de la izquierda por provincia no habría permitido al bloque que apoyó la investidura de Pedro Sánchez ganar más diputados en las elecciones generales del 23 de julio de 2023.
Así lo concluye una simulación basada en los resultados oficiales y el sistema de reparto de escaños mediante la Ley D’Hondt, que analiza qué habría ocurrido si las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE hubieran concurrido juntas en determinadas circunscripciones.
Cuatro escaños más… pero sin cambiar la mayoría
Según el estudio, una candidatura unificada entre Sumar y formaciones como ERC, EH Bildu, BNG o Adelante Andalucía habría permitido obtener cuatro diputados adicionales en provincias concretas: Barcelona, Guipúzcoa, Navarra y Pontevedra.
Sin embargo, esos escaños no habrían salido del bloque de la derecha. Tres se habrían restado al PSOE y uno al PNV, ambos partidos integrantes del bloque que hizo posible la investidura.
Como resultado, la suma total del bloque progresista —incluido Junts— habría permanecido en los mismos 179 diputados, sin alterar el equilibrio parlamentario ni reducir las opciones del PP y Vox de disputar el Gobierno.
Sin impacto sobre el bloque conservador
El análisis parte además de un escenario favorable para la hipótesis de la confluencia: que todos los votantes de las distintas candidaturas hubieran apoyado la lista conjunta, sin trasvases a la abstención ni pérdidas por incompatibilidad entre socios.
Aun en esas condiciones, la unión de papeletas no habría arrebatado ningún escaño a la derecha, por lo que el llamado “método Rufián” no habría cambiado el resultado global del Congreso.
Además, en la mayoría de las provincias analizadas —Cataluña, Galicia, País Vasco, Navarra y Cádiz— no se habrían producido variaciones en el reparto de diputados.
Dependencia intacta de Junts
El estudio también evaluó escenarios aún más amplios, incluyendo hipotéticas alianzas con la CUP en Cataluña o con Geroa Bai en Navarra. En el mejor de los casos, se habría obtenido un escaño adicional en Girona, restado a Junts.
Sin embargo, ese cambio tampoco habría alterado el equilibrio del bloque de investidura, que seguiría dependiendo del apoyo de Junts per Catalunya, cuyo grupo continuaría siendo decisivo para la gobernabilidad.
Más presión interna, pero mismo equilibrio
Aunque la lista única habría fortalecido la representación de las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE en algunas circunscripciones, el efecto práctico habría sido interno: más capacidad de presión sobre los socialistas, pero sin modificar la correlación de fuerzas frente al bloque conservador.
En términos parlamentarios, la propuesta defendida por Rufián bajo el argumento de aplicar “ciencia, método y eficacia” no habría cambiado el resultado de las elecciones ni el equilibrio que permitió la investidura de Pedro Sánchez.