El Retrovisor

Matar al padre en Madrid

“Matar al padre”, en la teoría del psicoanálisis de Freud, representa la rebelión del hijo contra su padre y plantea que el padre debe morir simbólicamente, para que el hijo construya su identidad y se convierta en adulto. Este concepto ha vuelto a la actualidad informativa con ocasión de la muerte despeñado por Montserrat de Isak Andic, fundador de Mango, por la que su hijo está inculpado.

La muerte del padre se puede aplicar al urbanismo histórico cuando una ciudad sufre complejo de inferioridad, niega su verdadero pasado e inventa un origen mítico ligado a héroes, generalmente clásicos.

Madrid en la segunda mitad del siglo XVI y durante el XVII sería un ejemplo de este síndrome, aunque en la propia Península Ibérica se dieron procesos similares en Lisboa y Valencia.

El Madrid de Felipe II, que convirtió a la villa en la capital de un imperio donde no se ponía el Sol, mientras guerreaba contra turcos y berberiscos, o el Madrid de su hijo Felipe III que materializó la expulsión de los moriscos, originando una crisis demográfica y económica sin precedentes, no podía admitir haber sido fundada por el emir cordobés Mohamed I en el siglo IX. 

Gerónimo de la Quintana, autor de la primera historia de Madrid, publicada en 1629, bajo el título “A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid: historia de su antigüedad, nobleza y grandeza”, introdujo dos claves (falsas), que Madrid se había denominado anteriormente Mantua Carpetana, y que había sido fundada por Ocno Bianor, nieto de un héroe la Guerra de Troya, aportando además una cronología fantástica “2.087 años después del Diluvio Universal, y 879 antes del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo”. El topónimo aparece como título en el famoso plano de Madrid de Pedro de Texeira de 1656: “Mantua carpetanorum sive matritus urbs regia”.

Quintana era un miembro del Santo Oficio, licenciado en Teología y rector del Hospital de La Latina, no inventaba, pero era hombre de su tiempo, es decir, negacionista del origen musulmán de Madrid. Debemos suponer que se documentó. La referencia más antigua que hemos localizado a la hipótesis de Quintana, procede de Francesc Tarafa, canónigo y archivero mayor de la Catedral de Barcelona, que en 1529 publicó en Amberes (en latín) “De origine ac rebus gestis rerum Hispani” donde literalmente, en la página 38, hay una breve referencia: "La ciudad de Mantua, llamada Vileria, comúnmente conocida como Madrid, fue fundada en esta época por el hijo de Libero, rey de los latinos, en honor a su madre, Mantus, hija de Tirelia”. Ese hijo de Liberio era precisamente Ocno Bianor y posiblemente su biografía esté extraída de La Eneida de Virgilio.

Por otra parte, la confusión del topónimo Mantua con Madrid, figura en la obra de Pedro de Medina de 1559 titulada “Libro de las grandezas y cosas memorables de España”, que debió tomarlo, a su vez, de una mala interpretación de la “Geographia” de Ptolomeo (siglo II) publicada en Italia en 1491, obra desaparecida en Occidente y recuperada tras la caída de Bizancio en 1453.