Fiestas populares
En España el mes de agosto es tiempo de festejos populares. Son fiestas patronales con siglos de historia que celebran las cosechas de cereales, en especial de trigo, y el deseado descanso tras las duras tareas de la siega y la trilla.
"San Lorenzo, San Lorenzo, en que buen tiempo has venido, en el tiempo de la siega que todos tenemos trigo" (canción popular oscense).
Las celebraciones, con tradiciones ancestrales, siguen hoy bajo la advocación de la Virgen, con diferentes denominaciones, y las de algunos santos. El 5 de agosto se conmemora a la Virgen de las Nieves, la Virgen Blanca o a la de los Remedios; el día 15, a la Asunción, la Virgen de Agosto, de Begoña, de la Paloma, del Castillo, de los Reyes, de la Candelaria...Entre los santos, son especialmente populares san Cayetano, san Lorenzo, san Roque o san Bartolomé.
Son días de vacaciones, de expansión y de disfrute. Los pueblos se engalanan, hay iluminación extra, banderitas y flores. También charangas, cohetes, petardos, fuegos artificiales, procesiones, ofrendas, ferias, toros y encierros, reuniones de amigos y parientes, conciertos, orquestas...Y, por desgracia, suciedad, exceso de alcohol, hacinamiento, drogas, exaltación, relajacion de costumbres, contaminación, incidentes, y ruido, mucho ruido...Hechos que dificultan la convivencia vecinal y pueden ponerla en peligro.
Los intereses de los ciudadanos no son los mismos, lo que divierte a unos, molesta a otros, lo que hace disfrutar a los jóvenes, incomoda a los de más edad o a quienes tienen delicada su salud. El ruido, a veces estruendo, de gritos y altavoces con más decibelios de los que tímpanos y cerebros pueden soportar; el exceso de luz que daña los ojos; la contaminación medioambiental y olfativa de los chiringuitos con sus fritangas y sus viejos generadores quemando gasoil o gasolina para iluminar sus mercancías o alimentos; las aglomeraciones; el calor que juntos generan, pueden ser un tormento que dura demasiadas horas y bastantes días.
Los ayuntamientos deben asumir estos hechos y buscar ubicaciones adecuadas para los diversos entretenimientos, que para algunos, incluidos animales domésticos, puede ser torturas. Recintos feriales suficientemente aislados de los cascos urbanos que los alberguen, incluidas las molestas peñas. La diversión de unos no puede ser a costa de las molestias e incluso agravamiento de enfermedades de otros.