El calor y el sobreconsumo ponen bajo presión las reservas de agua en España
El verano está poniendo a prueba las reservas de agua de España. Greenpeace ha alertado de que las altas temperaturas y el aumento del consumo están reduciendo las reservas acumuladas durante el invierno, con una situación especialmente delicada en algunas zonas del norte y en Baleares. Los datos oficiales muestran además que la reserva hídrica española ha descendido hasta el 66,2% de su capacidad a 18 de agosto.
Los embalses españoles bajan al 66,2% de su capacidad
Los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica sitúan la reserva hídrica española en 37.107 hectómetros cúbicos, equivalentes al 66,2% de la capacidad total de los embalses.
En la última semana contabilizada, las reservas disminuyeron en 997 hectómetros cúbicos, lo que supone una caída del 1,8% de la capacidad total.
La cifra refleja la evolución de las reservas durante un periodo de temperaturas especialmente elevadas y de mayor demanda de agua en buena parte del país.
La situación, no obstante, no es homogénea en todo el territorio. Los niveles varían considerablemente entre las distintas cuencas hidrográficas, por lo que el porcentaje nacional no permite por sí solo conocer la situación concreta de cada comunidad o municipio.
Greenpeace alerta de una situación especialmente complicada en el norte
Greenpeace ha advertido de que la escasez de agua ya está teniendo consecuencias en diferentes territorios españoles y señala especialmente al norte del país.
La organización ecologista sostiene que el calor y el consumo registrado durante los meses de verano están haciendo que se utilicen las reservas acumuladas durante el invierno. Entre los ejemplos que cita se encuentra Asturias, donde algunas explotaciones y vecinos de municipios como Siero han recurrido a camiones cisterna ante la falta de agua.
En Galicia, Greenpeace señala que existen restricciones por problemas de escasez en numerosos municipios. La organización cifra en torno al 80% de los concellos gallegos los afectados por algún tipo de medida relacionada con la falta de agua.
La situación también preocupa en La Rioja y Navarra, mientras que Greenpeace sitúa a Mallorca entre los territorios con una situación más delicada, con las reservas hídricas en torno al 39%.
Julio fue el mes más cálido de la serie histórica
El contexto meteorológico ayuda a explicar la presión sobre los recursos hídricos.
Según el balance climático de AEMET difundido por el Ministerio para la Transición Ecológica, julio de 2026 fue, empatado con julio de 2022, el mes más cálido de toda la serie histórica, con una temperatura media de 25,7 grados, 2,6 grados por encima de lo normal.
Además, fue el julio más seco desde el inicio de la serie en 1961, con una precipitación media de apenas 4,6 litros por metro cuadrado, un 26% de la precipitación habitual para ese mes.
La combinación de temperaturas muy elevadas y escasas precipitaciones durante julio se produce además después de varios meses en los que las reservas habían alcanzado niveles elevados.
Madrid mantiene unas reservas cercanas a la media histórica
La situación de la Comunidad de Madrid presenta algunos matices respecto a la advertencia general de Greenpeace.
Los 13 embalses gestionados por Canal de Isabel II que abastecen a la región comenzaron agosto con 681 hectómetros cúbicos almacenados, el 72,2% de su capacidad máxima.
Ese nivel se encontraba entonces muy próximo a la media histórica para esas fechas, situada en el 73%. El Atazar, Valmayor y Santillana registraban respectivamente niveles del 75%, 75% y 72,4%.
Sin embargo, el consumo sí ha experimentado un incremento significativo en la región. Durante julio fue un 10% superior al registrado en julio de 2025 y el más elevado desde 2015, según Canal de Isabel II.
Estos datos permiten distinguir entre dos cuestiones: Madrid inició agosto con una situación de reservas considerada próxima a la media histórica, pero al mismo tiempo el consumo durante el verano está siendo notablemente superior al de años anteriores.
Greenpeace pide anticiparse a la escasez
La organización ecologista considera que la respuesta a la falta de agua no debería limitarse a adoptar restricciones cuando las reservas ya se encuentran en niveles bajos.
Greenpeace reclama una gestión de la demanda que permita anticiparse a los periodos de escasez, especialmente en aquellos territorios donde existe una mayor presión sobre los recursos.
Entre sus críticas también incluye las pérdidas de agua en las redes de abastecimiento y determinados usos intensivos del recurso. La organización cifra en un 30% el agua potable que se pierde por fugas en tuberías, un dato que atribuye a las redes de distribución.
Se trata, en este caso, de una valoración de Greenpeace y no de un dato que deba extrapolarse automáticamente a toda España sin tener en cuenta las diferencias entre redes y territorios.
Una situación desigual según la zona de España
Los datos oficiales muestran que España no atraviesa una situación hídrica uniforme.
Mientras algunas cuencas mantienen porcentajes elevados de agua embalsada, otras afrontan mayores problemas de escasez. El propio Ministerio dispone de informes específicos de seguimiento de sequía y escasez que analizan la situación por demarcaciones hidrográficas.
Por ello, el 66,2% de reserva nacional debe interpretarse como una referencia global y no como una fotografía idéntica para todas las comunidades.
La evolución de las reservas durante las próximas semanas dependerá de la demanda de agua, las temperaturas y las precipitaciones que se registren.
El verano deja bajo presión unas reservas que deberán afrontar los próximos meses
El escenario actual pone de manifiesto la importancia de la gestión del agua durante los meses de mayor consumo.
España dispone todavía de más de 37.000 hectómetros cúbicos de agua embalsada, pero las reservas han experimentado un descenso significativo en las últimas semanas.
Mientras Greenpeace advierte de que el calor y el sobreconsumo están agotando parte del agua acumulada durante el invierno, los datos oficiales muestran una situación muy diferente según el territorio.
En Madrid, por ejemplo, los embalses iniciaron agosto cerca de su media histórica, aunque el consumo de julio fue el más elevado de los últimos once años. En otras zonas, especialmente del norte y Baleares, las dificultades son mayores.
La evolución del agua durante el final del verano será, por tanto, clave para determinar hasta qué punto las reservas pueden recuperarse o continuar descendiendo antes de la llegada del otoño.