El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este miércoles el convenio urbanístico que permitirá desarrollar el proyecto Nuevo Sur Méndez Álvaro, una actuación que transformará el antiguo centro de El Corte Inglés en el distrito de Arganzuela.
La iniciativa ha salido adelante con los votos favorables del Partido Popular y de dos concejales de Vox, Javier Ortega Smith e Ignacio Ansaldo, mientras que Más Madrid, PSOE y otros ediles de Vox han votado en contra.
Un proyecto urbanístico con mayoría de uso público
El convenio ratifica el acuerdo firmado con El Corte Inglés y establece las bases para la gestión urbanística del ámbito, desestimando además las alegaciones presentadas durante el periodo de información pública.
El plan contempla que más del 70% de la superficie se destine a dotaciones públicas, lo que supone una transformación significativa del espacio, hasta ahora ocupado por un complejo comercial inaugurado en 1992.
El 30% restante se dedicará a uso terciario, principalmente oficinas, con el objetivo de impulsar la actividad económica en la zona.
Un ámbito estratégico en Arganzuela
El desarrollo afecta a una parcela de aproximadamente 11.800 metros cuadrados, creada formalmente en 2024, y situada en una zona estratégica del sur de la capital.
El proyecto incluye la incorporación de nuevas zonas verdes, así como la construcción de un equipamiento público que aún no ha sido definido y que se concretará en coordinación con la junta de distrito.
Objetivo: actividad económica y mejora urbana
Desde el Gobierno municipal, la portavoz Inma Sanz ha defendido que esta actuación busca convertir el espacio en un polo de atracción económica, además de mejorar la dotación de servicios públicos en Arganzuela.
Según ha señalado, el proyecto permitirá incrementar las zonas verdes y los equipamientos, contribuyendo a equilibrar el desarrollo urbano del distrito.
División política en la votación
La aprobación del convenio ha evidenciado divisiones tanto entre los grupos de la oposición como dentro de Vox, donde algunos concejales han rechazado la iniciativa.
Más Madrid y PSOE han criticado el proyecto, mostrando su desacuerdo con el modelo urbanístico planteado, mientras que el Ejecutivo municipal ha defendido su impacto positivo en el entorno.