Las calles de Madrid han vuelto a acoger este domingo dos manifestaciones feministas paralelas con motivo del Día Internacional de la Mujer, reflejando una vez más la división existente dentro del movimiento feminista. Ambas marchas, celebradas de forma simultánea en el centro de la ciudad, coincidieron en consignas contra la guerra y en la defensa de los derechos de las mujeres, aunque mantuvieron diferencias ideológicas en cuestiones como la prostitución o la identidad de género.
Miles de personas participaron en estas movilizaciones, que se han consolidado como una expresión de las distintas corrientes del feminismo actual, separadas desde 2022 por discrepancias en el enfoque político y social de algunas leyes y reivindicaciones.
La marcha abolicionista parte desde Cibeles
La primera de las movilizaciones fue convocada por el Movimiento Feminista de Madrid, una corriente de carácter abolicionista que inició su recorrido desde la Plaza de Cibeles.
La manifestación avanzó bajo la pancarta “Frente a la barbarie patriarcal, feminismo internacionalista: ¡Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas!”, centrando su discurso en la abolición de la prostitución, el rechazo al uso del velo y el burka como símbolos de sometimiento y la crítica a la actual ley trans.
Durante la marcha pudieron verse numerosos carteles con mensajes reivindicativos y críticas a la explotación sexual y a la industria pornográfica.
En esta convocatoria participó también una delegación del Partido Popular encabezada por el vicesecretario de Educación e Igualdad, Jaime de los Santos, quien acudió junto a otros representantes del partido.
Comisión 8M reúne a representantes del Gobierno
De forma paralela, la segunda marcha fue organizada por la Comisión 8M, que partió desde la Estación de Atocha con el lema “Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes”.
Esta movilización defendió un enfoque inclusivo del feminismo, con reivindicaciones vinculadas al antimilitarismo, el antirracismo y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.
Entre los asistentes se encontraban diversas representantes del Gobierno central, entre ellas la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la ministra de Inclusión, Elma Saiz, la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, y la ministra de Sanidad, Mónica García.
También participaron el ministro de Transformación Digital, Óscar López, y representantes de partidos como Podemos, entre ellos la exministra de Igualdad Irene Montero y la secretaria general del partido, Ione Belarra.
Consignas comunes contra la guerra
A pesar de las diferencias entre ambas convocatorias, las dos movilizaciones coincidieron en una consigna compartida: los gritos de “No a la guerra”, que se escucharon en distintos momentos del recorrido.
Las participantes denunciaron el impacto que los conflictos armados tienen sobre las mujeres, destacando que en muchos escenarios de guerra ellas sufren de manera desproporcionada la violencia, la pobreza y la vulneración de derechos.
Este mensaje pacifista se convirtió en uno de los puntos de unión entre las distintas sensibilidades del feminismo presentes en las marchas.
Sindicatos se suman a las reivindicaciones
Además de las dos manifestaciones principales, los sindicatos UGT y CCOO celebraron una concentración frente al Museo Reina Sofía bajo el lema “Sindicalistas feministas frente al negacionismo y el odio”.
Durante el acto, representantes sindicales reclamaron avances en la igualdad laboral y la reducción de la brecha salarial, que en la Comunidad de Madrid supera los 5.800 euros anuales según sus estimaciones.
Las líderes sindicales también denunciaron la precariedad laboral, la falta de conciliación y el aumento de discursos que consideran contrarios a los derechos de las mujeres, además de expresar su preocupación por el impacto social de los conflictos internacionales.
Con estas movilizaciones, Madrid ha vuelto a vivir un 8M marcado por la pluralidad del feminismo y por el debate interno sobre el rumbo del movimiento, aunque con un mensaje común de defensa de la igualdad y de rechazo a la violencia y la guerra.
