La Comunidad de Madrid afronta el periodo de mayor riesgo de incendios forestales del verano con un amplio dispositivo de prevención, vigilancia y respuesta, diseñado para actuar con rapidez ante cualquier emergencia derivada de las altas temperaturas previstas para las próximas semanas.
El Gobierno regional ha reforzado el operativo con el objetivo de incrementar la capacidad de detección e intervención durante la campaña estival, coincidiendo con la época del año en la que el riesgo de incendios es más elevado.
Más de 6.100 efectivos y una inversión superior a 52 millones
El dispositivo cuenta con más de 6.100 efectivos y una inversión que supera los 52 millones de euros, una dotación económica superior a la destinada durante la campaña del pasado año.
El operativo está integrado por más de 2.000 bomberos, junto a alrededor de 3.400 voluntarios de Protección Civil y agentes forestales, además de otros recursos humanos y técnicos destinados a la prevención y extinción de incendios.
Medios aéreos, cámaras y sistemas de vigilancia
Entre los recursos desplegados destacan helicópteros, helisuperficies, cámaras de vigilancia y otros sistemas tecnológicos, que permiten detectar con rapidez cualquier conato de incendio y facilitar una respuesta inmediata de los equipos de emergencia.
El objetivo es localizar los incendios en sus primeras fases para evitar su propagación y minimizar las consecuencias sobre el entorno natural.
La prevención, la principal herramienta frente al fuego
Los servicios de emergencia recuerdan que la prevención continúa siendo el elemento más eficaz para evitar los grandes incendios forestales.
Por ello, insisten en la importancia de no abandonar residuos en el campo, evitar dejar objetos de vidrio en espacios naturales y respetar todas las restricciones vigentes durante la época de mayor riesgo.
Llamamiento a la responsabilidad ciudadana
Además de las recomendaciones en el medio natural, los servicios de emergencia también piden extremar las precauciones tanto en los espacios forestales como en el entorno doméstico para reducir cualquier riesgo que pueda derivar en un incendio.
El mensaje de los profesionales es claro: la mejor manera de combatir un incendio es evitar que llegue a producirse, apelando a la colaboración y responsabilidad de toda la ciudadanía durante los meses de verano.
