El Gobierno ha reconocido oficialmente ante el Senado que la expansión mundial del crimen organizado y del narcotráfico está incrementando de forma notable el riesgo de corrupción “a todos los niveles” e infiltración social, económica e institucional en España.
La admisión figura en una respuesta parlamentaria enviada a la Cámara Alta en contestación a una pregunta del senador del PP José Antonio Monago, quien alertaba del peligro que supone la consolidación de redes de crimen organizado transnacional que operan entre América Latina, Estados Unidos y Europa.
Tráfico de drogas como principal amenaza
Según detalla el Ejecutivo, el crimen organizado adopta hoy múltiples formas, pero subraya que en el caso español el tráfico de drogas, especialmente de cocaína, constituye una de las expresiones “más preocupantes”, debido a sus estrechos vínculos con América Latina.
La Moncloa advierte de que el auge del mercado de la cocaína ha favorecido el asentamiento en territorio nacional de organizaciones violentas y de otras que prestan “servicios” logísticos, como:
-
Transporte y avituallamiento
-
Vigilancia y comunicaciones
-
Aprovisionamiento de armas
-
Actividades portuarias y aeroportuarias vinculadas al tránsito de mercancías ilícitas
Estos grupos, señala el Ejecutivo, no siempre encajan en la definición clásica de criminalidad organizada, pero son eslabones clave del negocio criminal.
Corrupción e infiltración institucional
Uno de los aspectos más sensibles del informe es la constatación de que la presencia de estas redes genera riesgos directos de infiltración social y económica, así como de corrupción institucional, que puede afectar incluso a cuerpos policiales y a empleados de puertos y aeropuertos.
Además, se alerta de un riesgo creciente de captación de jóvenes, así como del uso intensivo de tecnologías avanzadas para el blanqueo de capitales, las comunicaciones seguras y la logística criminal.
Nueva estrategia y cooperación internacional
Ante este escenario, el Gobierno asegura estar desplegando una respuesta integral basada en la nueva Estrategia Nacional contra el Crimen Organizado y la Delincuencia Grave 2025, conocida como Encodg 2025.
Entre las medidas anunciadas figura la creación de una Mesa de Situación del Crimen Organizado, adscrita a la Secretaría de Estado de Seguridad a través del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), que centralizará el análisis y la respuesta frente a estas amenazas.
Asimismo, se refuerza la cooperación internacional, tanto en el ámbito de la Unión Europea como fuera de ella, destacando:
-
Colaboración con Estados Unidos, Marruecos y países de América Latina
-
Proyectos como la Global Drug Intelligence Network (GDIN), centrados en el desmantelamiento permanente de estructuras dedicadas al tráfico de cocaína
El objetivo último, según el Ejecutivo, es reducir el flujo de cocaína hacia Europa y proteger la integridad de las instituciones democráticas frente a una criminalidad cada vez más globalizada y sofisticada.