La acción coincide con los esfuerzos de la Unión Europea por reducir gradualmente las importaciones de gas ruso, tanto por gasoducto como licuado, antes de 2027. Greenpeace advierte que sustituir la energía rusa por gas estadounidense u otras fuentes fósiles sin un plan sólido de energías renovables mantiene la vulnerabilidad europea frente a intereses externos.
Según Greenpeace, en los últimos meses la UE ha incrementado significativamente las importaciones de gas licuado estadounidense, con decenas de buques transportando combustible a puertos europeos. La organización destaca que esta dependencia sigue generando riesgos geopolíticos y limita la autonomía energética del continente.
En declaraciones de la organización, "cuanto más dependa Europa de suministros externos, más vulnerable se vuelve ante líderes con intereses políticos ajenos", en referencia directa a Trump y Putin. Por ello, Greenpeace insta a la UE a acelerar la transición hacia energías 100% renovables y a reducir de manera sostenida la demanda de gas fósil de cualquier origen.
Además, los activistas colocan pancartas con mensajes que llaman a no reemplazar una dependencia por otra y a fomentar políticas energéticas sostenibles que garanticen la seguridad y la independencia energética europea. La organización considera que estas medidas son esenciales para cumplir los objetivos climáticos y proteger tanto el medio ambiente como la estabilidad política del continente.