El proyecto volvió a destacarse por combinar ocio y cultura. La pista de hielo se convirtió en el eje central de la experiencia, mientras que la programación cultural gratuita reforzó el carácter abierto y accesible de La Navideña. Entre las actividades más populares se encontraron el Pasacalles Navideño, las exhibiciones de danza sobre hielo y los coros que acompañaron a los visitantes a lo largo de toda la temporada, creando un ambiente participativo y festivo.
Público local y nacional
La afluencia del público reflejó tanto la atracción turística de Madrid durante la Navidad como la fidelidad de los vecinos de la ciudad. La procedencia de los visitantes fue mayoritariamente local y nacional, atraídos por la iluminación, los productos artesanales de los puestos y la pista de hielo, que cada año se ha consolidado como un imán para familias y grupos de amigos. La combinación de entretenimiento, cultura y ambiente navideño posiciona a La Navideña como un punto de encuentro intergeneracional de referencia en la capital.