La multinacional DIGI ha completado su primera jornada de cotización en la Bolsa española con un retroceso del 8,04%, convirtiéndose en el farolillo rojo del Mercado Continuo en el día de su debut. Las acciones de la operadora, que iniciaron su andadura en el parqué a un precio de salida de 5,6 euros por título —lo que otorgaba a la compañía una valoración inicial de 1.662 millones de euros—, no han logrado consolidar el optimismo de los primeros compases de la negociación y han cerrado la sesión en su cota más baja del día.
El tradicional 'toque de campana' a media mañana en la Bolsa de Madrid pareció anticipar una sesión de ganancias, con un fulgurante repunte inicial en el que las acciones llegaron a revalorizarse un 7%, alcanzando un máximo diario de 6 euros por título. Sin embargo, el empuje inicial se desinfló en apenas media hora, dando paso a una progresiva corrección de la que la cotización ya no logró recuperarse. Finalmente, el valor ha despedido la jornada marcando mínimos en los 5,15 euros por acción.
Respaldo de inversores institucionales y la entrada de los dueños de Mayoral
A pesar del comportamiento adverso de su cotización en esta primera jornada, la salida a Bolsa de DIGI ha contado con el respaldo de más de 50 firmas de inversión institucional, que se han repartido el 20% del capital de la compañía a través de acciones propias puestas en circulación. El consejero delegado de la filial española de la teleco, Marius Varzaru, ha explicado que este tramo de capital flotante (free float) podría llegar a ampliarse hasta el 25% en el transcurso de los dos próximos años.
Entre los principales inversores destaca la presencia de Global Portfolio, la sociedad patrimonial de la familia Domínguez de la Maza (propietarios de la multinacional textil Mayoral), que ha comprometido una inversión de 100 millones de euros para controlar de inicio un 6% de la firma de telecomunicaciones.
El estreno de DIGI en el mercado nacional se ha estructurado mediante una ampliación de capital con nuevas acciones por valor de 150 millones de euros, combinada con un tramo secundario de 137 millones de acciones procedentes de la matriz rumana del grupo.
La operación representa la segunda salida a Bolsa en el mercado español en lo que va de año, tras el salto al parqué que protagonizó la firma de ingeniería asturiana TSK el pasado mes de mayo, consolidando de este modo la reactivación progresiva de las ofertas públicas de venta en las plazas españolas.