BBVA Research alerta: el nuevo control horario del Gobierno elimina la “flexibilidad informal” y tensiona a las pymes

El servicio de estudios de BBVA advierte de que el endurecimiento del registro de jornada que impulsa Yolanda Díaz será estricto, interoperable con la Inspección de Trabajo y tendrá un impacto inmediato en la organización y los costes empresariales, en un contexto de baja productividad y aumento de las cargas laborales.

Trabajadores durante su jornada laboral - Foto de 123RF/nd3000
photo_camera Trabajadores durante su jornada laboral - Foto de 123RF/nd3000

El endurecimiento del control de la jornada laboral que prepara el Ministerio de Trabajo supondrá un cambio estructural en la forma de organizar el trabajo en España, con efectos especialmente sensibles para las pequeñas y medianas empresas. Así lo advierte BBVA Research en su último informe sobre el mercado laboral, en el que alerta de que el nuevo sistema elimina la denominada “flexibilidad informal” que ha caracterizado a buena parte del tejido productivo español en los últimos años.

El análisis, elaborado por el director de Análisis Económico de BBVA Research, Rafael Doménech, sitúa esta reforma en un momento de dinamismo económico y creación de empleo, pero también de crecientes tensiones estructurales derivadas de la baja productividad, el aumento de los costes laborales y el reducido tamaño medio de las empresas.

Crecimiento y empleo, pero con desequilibrios de fondo

Según las estimaciones del informe Las perspectivas del mercado de trabajo en 2026, la economía española habría cerrado 2025 con un crecimiento del PIB cercano al 2,9%, impulsado por una demanda interna resiliente y el despliegue de los fondos europeos. Este comportamiento se habría trasladado al mercado laboral, con un aumento de la ocupación en torno al 2,5% interanual, de acuerdo con las estimaciones basadas en la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística.

La tasa de paro, en este contexto, habría continuado su descenso hasta situarse en una media anual del 10,6%, con un papel destacado de la población extranjera en la creación de empleo, clave para compensar el envejecimiento de la fuerza laboral nacional y cubrir vacantes en sectores estratégicos.

No obstante, BBVA Research subraya que este crecimiento convive con un problema persistente de productividad, que apenas avanza por ocupado, en parte por la reducción de las horas efectivamente trabajadas. Una debilidad que vuelve a situar a España por detrás de sus principales socios europeos, tal y como viene señalando la OCDE.

Un control horario “estricto” y sin margen informal

Es en este contexto donde el informe pone el foco en el nuevo sistema de control de jornada que impulsa la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Aunque la propuesta de reducir la jornada máxima a 37,5 horas semanales fue rechazada en el Congreso con los votos de Junts, Partido Popular y Vox, el Gobierno mantiene su hoja de ruta para endurecer el registro horario.

BBVA Research advierte de que la metodología prevista será interoperable con la Inspección de Trabajo, lo que implica un control más exhaustivo y automatizado de los tiempos de trabajo. “Este sistema elimina la flexibilidad informal y endurece el control, lo que supone un reto organizativo y de gestión para las pymes, haciendo que la reducción de jornada sea efectiva y rígida de manera inmediata”, señala el informe.

En la práctica, esto supone menos margen para ajustes informales de horarios, compensaciones tácitas o adaptaciones puntuales, una realidad habitual en miles de pequeñas empresas que carecen de departamentos específicos de recursos humanos o de sistemas avanzados de gestión del tiempo.

Pymes más expuestas en un ciclo de costes al alza

El análisis incide en que esta mayor rigidez llega en un momento en el que las pymes son especialmente vulnerables. El reducido tamaño medio empresarial lastra la productividad y dificulta absorber incrementos de costes laborales unitarios, más aún a medida que madura el ciclo económico y aumenta la competencia por el talento.

A este escenario se suma la subida del salario mínimo interprofesional por encima de la inflación, así como el incremento de los costes no salariales. BBVA Research anticipa que en 2026 continuará la senda de encarecimiento del empleo a través de distintas vías: la consolidación del Mecanismo de Equidad Intergeneracional, la aplicación de la cuota de solidaridad para los salarios más altos, el destope progresivo de las bases máximas de cotización, que crecerán por encima del IPC, y el aumento de las cuotas para los trabajadores autónomos.

En conjunto, la cuña fiscal sobre el trabajo seguirá ampliándose, una tendencia que va en sentido contrario a las recomendaciones de organismos internacionales, que abogan por reducir cotizaciones en los tramos salariales más bajos para favorecer la contratación.

Menos teletrabajo y dificultades para atraer talento

El informe también detecta signos de estancamiento en la flexibilidad laboral. El teletrabajo habría descendido ligeramente hasta situarse en el 14,8% de los ocupados, una caída que, aunque moderada, podría complicar la atracción de perfiles jóvenes y cualificados, cada vez más inclinados hacia modelos híbridos.

Para BBVA Research, la combinación de mayor control horario, menor flexibilidad y aumento de costes configura un entorno exigente para las empresas, especialmente para las de menor tamaño, justo cuando el mercado laboral mantiene su dinamismo y se prevé que el empleo crezca un 2,3% en 2026, lo que permitiría reducir la tasa de paro hasta el 10% de media anual.

Productividad e innovación, la asignatura pendiente

De cumplirse estas previsiones, España habría creado más de 1,5 millones de empleos entre 2024 y 2026. Sin embargo, el informe concluye que el verdadero reto no es cuantitativo, sino cualitativo. BBVA Research identifica como una de las grandes asignaturas pendientes el uso más intensivo de las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, para elevar la productividad y cerrar la brecha con las economías del entorno.

En este marco, el nuevo control horario se perfila como una pieza más de un debate de mayor calado: cómo compatibilizar crecimiento, empleo y derechos laborales con productividad, flexibilidad y competitividad empresarial, especialmente en un país donde las pymes siguen siendo el pilar central del mercado de trabajo.