Los ingresos de la Seguridad Social continúan creciendo con fuerza durante 2026, impulsados por el aumento de las cotizaciones sociales y por la recaudación vinculada al Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). Sin embargo, junto a esta evolución aparece otro dato relevante: las transferencias procedentes del Estado alcanzaron los 32.953 millones de euros durante los seis primeros meses del año.
La evolución de estas cifras ha llevado al economista José Ramón Riera a advertir sobre la creciente necesidad de recursos públicos para sostener el conjunto de gastos de la Seguridad Social y, especialmente, sobre las dificultades que podrían aparecer si el escenario económico y laboral dejara de ser favorable.
Los datos del primer semestre reflejan que las cotizaciones sociales alcanzaron los 93.657 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 6,5 % respecto al mismo periodo de 2025. En términos absolutos, representan 5.752 millones de euros adicionales.
El crecimiento de los ingresos por cotizaciones, sin embargo, convive con un incremento todavía superior de las transferencias corrientes, que avanzaron un 10,1 %, hasta situarse en 35.583 millones de euros.
Dentro de esa cantidad, las aportaciones procedentes directamente del Estado ascendieron a 32.953 millones de euros en apenas seis meses, es decir, 3.188 millones más que un año antes.
Casi 129.240 millones de ingresos en seis meses
Sumando las distintas fuentes, los ingresos de la Seguridad Social alcanzaron los 129.240 millones de euros durante el primer semestre de 2026, con un incremento de 9.020 millones respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.
El aumento muestra una importante capacidad recaudatoria en un escenario caracterizado por elevados niveles de empleo y cotización. Sin embargo, para Riera, el elemento que merece especial atención no está únicamente en cuánto aumentan los ingresos, sino en la cantidad de recursos adicionales que el Estado necesita transferir al sistema.
El economista resume su preocupación señalando que “estamos en la cuerda floja”, una expresión con la que pone el foco en la dependencia de las aportaciones estatales para atender el conjunto de obligaciones de la Seguridad Social.
Según su análisis, el hecho de que las cotizaciones crezcan a un ritmo elevado y, simultáneamente, las transferencias públicas lo hagan todavía más deprisa plantea interrogantes sobre la evolución futura del sistema.
El Estado aporta 32.953 millones
Uno de los datos centrales del balance es precisamente el volumen de las transferencias estatales. Casi 33.000 millones de euros han llegado desde el Estado durante los seis primeros meses de 2026, frente a una cifra inferior en el mismo periodo del año pasado.
La diferencia alcanza los 3.188 millones de euros adicionales, mientras las transferencias corrientes en su conjunto aumentan un 10,1 %.
Riera sostiene que esta evolución debe analizarse teniendo en cuenta que la Seguridad Social no afronta únicamente el pago de las pensiones, sino también otras obligaciones y prestaciones.
De ahí que considere especialmente relevante conocer qué parte de los ingresos por cotizaciones puede destinarse efectivamente a financiar las pensiones.
El MEI recauda ya casi 3.000 millones
Otro elemento significativo es el comportamiento del Mecanismo de Equidad Intergeneracional, el recargo sobre las cotizaciones concebido para reforzar financieramente el sistema de pensiones.
Durante los seis primeros meses del ejercicio, el MEI ha recaudado 2.996 millones de euros, lo que representa un incremento del 26,2 %.
Se trata de un crecimiento muy superior al registrado por el conjunto de las cotizaciones sociales.
Riera introduce además en su análisis las cantidades correspondientes a cotizaciones destinadas a otras finalidades, como el desempleo, para señalar que no toda la recaudación por cotizaciones puede considerarse directamente disponible para financiar las pensiones.
En este contexto, sostiene que, de los aproximadamente 93.500 millones ingresados mediante cotizaciones, habría que descontar alrededor de 8.500 millones vinculados al MEI y a las cotizaciones destinadas al desempleo, situando la cantidad resultante alrededor de los 85.000 millones.
El interrogante sobre la sostenibilidad futura
El debate que plantean estas cifras va más allá del resultado correspondiente a un semestre. La cuestión fundamental es qué sucedería si la economía atravesara una etapa de menor crecimiento o se produjera una reducción del empleo.
Actualmente, las cotizaciones aumentan un 6,5 %, el MEI recauda un 26,2 % más y los ingresos totales de la Seguridad Social avanzan con fuerza. Pese a ello, las transferencias corrientes aumentan todavía más, un 10,1 %.
Es precisamente esta combinación la que lleva a plantear interrogantes sobre la capacidad futura del sistema para atender sus compromisos.
Si una parte creciente de la financiación debe proceder de transferencias estatales incluso en un escenario de elevada recaudación, una desaceleración económica podría incrementar la presión sobre las cuentas públicas.
Para Riera, el problema debe abordarse antes de que ese escenario llegue. “O atacamos este problema pronto o las pensiones van a sufrir en algún momento”, advierte el economista.
Riera reclama conocer la situación real a través de los Presupuestos
El economista también vincula el debate sobre las pensiones con la necesidad de disponer de unos Presupuestos Generales del Estado que permitan comparar los resultados no únicamente con los obtenidos el ejercicio anterior, sino también con los objetivos previstos de ingresos y gastos.
Según explica, trabajar exclusivamente con comparaciones interanuales dificulta conocer con precisión hasta qué punto la evolución de las cuentas se corresponde con las previsiones financieras.
Riera considera especialmente importante que 2027 arranque con unos Presupuestos Generales aprobados que permitan conocer con claridad la situación de las finanzas públicas y de la Seguridad Social.
En su diagnóstico utiliza incluso un concepto procedente del ajedrez, el “zugzwang”, para describir una posición en la que cualquier movimiento termina empeorando la situación. Con esta comparación pretende ilustrar las dificultades que, a su juicio, afronta actualmente el sistema.
El reto no es solo recaudar más
Los datos del primer semestre muestran que el sistema está obteniendo más recursos. Las cotizaciones sociales aportan 5.752 millones adicionales, mientras que los ingresos totales aumentan en 9.020 millones de euros.
Pero paralelamente también crece la aportación estatal necesaria para completar la financiación de la Seguridad Social.
La cuestión que queda sobre la mesa, por tanto, no es únicamente cuánto recauda actualmente el sistema, sino cuánto deberá recaudar y recibir del Estado durante los próximos años para atender los compromisos asumidos.
La evolución demográfica, laboral y económica determinará el alcance de ese desafío. Con los datos aportados del primer semestre de 2026, la señal que destaca Riera es clara: incluso con las cotizaciones creciendo a ritmos elevados, las transferencias estatales continúan aumentando con mayor intensidad.
Un comportamiento que vuelve a colocar la financiación de las pensiones en el centro del debate económico y que plantea una pregunta decisiva: si las necesidades de financiación aumentan ahora, ¿qué ocurrirá cuando el empleo y las cotizaciones dejen de crecer al ritmo actual?