La crisis se ha desencadenado tras la amenaza del presidente Donald Trump de romper relaciones comerciales como represalia a la negativa de España de autorizar el uso de las bases militares en territorio nacional para la ofensiva en Oriente Medio, al no contar esta con el respaldo de Naciones Unidas. Garamendi ha sido tajante al respecto: "No hagamos política con estas cosas", advirtiendo del riesgo que corre la seguridad energética y económica del país.
El socio comercial "fundamental" en riesgo
Garamendi ha definido a Estados Unidos como un "país amigo" y un socio estratégico cuya relevancia va mucho más allá del sector energético. Para la patronal, cualquier deterioro en el flujo comercial podría tener consecuencias imprevisibles para las empresas españolas con intereses en el mercado estadounidense.
El presidente de la patronal ha instado al Ejecutivo a reconducir la situación actual mediante el pragmatismo, con el objetivo de evitar una ruptura diplomática que perjudique directamente a la competitividad de las empresas españolas. En este sentido, Garamendi subraya la importancia de seguir el marco europeo, alineando cualquier decisión de política internacional con las directrices de la Unión Europea para evitar que España actúe de forma aislada.
Asimismo, ha anunciado que iniciará una ronda de contactos con los diferentes sectores empresariales para analizar el impacto real de esta crisis, evaluar las necesidades específicas de cada área y trasladar al Gobierno propuestas de medidas paliativas que protejan el tejido productivo nacional.
Dependencia energética y estabilidad
El dato del 30% de dependencia del gas licuado estadounidense pone de manifiesto la vulnerabilidad de España ante un posible embargo o restricción comercial. En un contexto de inestabilidad global, la patronal considera que la "coherencia regulatoria" y la "seguridad jurídica" deben ser las prioridades para mantener la confianza de los socios internacionales.
"Estamos en Europa, trabajemos con Europa y gestionemos lo que Europa está marcando", apuntaló Garamendi, insistiendo en que España debe saber identificar claramente quiénes son sus socios estratégicos para no comprometer el suministro de recursos básicos ni la actividad industrial.