El informe anual de la CNMV revela que el 75% de las alertas recibidas están vinculadas al uso o intento de uso de información privilegiada, manteniendo una tendencia similar a ejercicios pasados. Por tipo de activo, el 84% de las comunicaciones se centraron en instrumentos de renta variable (acciones), consolidándose como el principal foco de vigilancia del regulador.
La CNMV destaca que la calidad de los informes enviados por las entidades financieras ha mejorado sustancialmente. El supervisor evalúa estas comunicaciones basándose en criterios como la precisión en la descripción de la conducta y la solidez de los indicios, la lógica temporal de las órdenes de compra o venta, el perfil del inversor sospechoso y su posible vínculo con el emisor o la relevancia material de la operativa para el mercado.
Mejora en los plazos y eficiencia de los sistemas
Uno de los puntos más positivos del balance es la mejora en los plazos de envío. Aunque el estándar acordado en la Unión Europea es de 60 días naturales, el supervisor español ha detectado una mayor velocidad en las notificaciones por parte de los mercados y sucursales radicadas en España.
Asimismo, el organismo subraya que las entidades han perfeccionado la implementación de sus sistemas de alarmas. No obstante, la CNMV ha lanzado una recomendación clara a los participantes del mercado: además de una calibración técnica precisa de los sistemas automáticos, es imprescindible la intervención del análisis humano para validar las alertas y garantizar una monitorización eficaz y continua contra el abuso de mercado.