El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha acordado mantener los tipos de interés sin cambios por séptima vez consecutiva. A pesar de la escalada en los precios de la energía derivada de la guerra en Irán, la institución dirigida por Christine Lagarde ha optado por la prudencia, apoyándose en una inflación que se encuentra actualmente cerca del objetivo del 2%.
Situación de los tipos y previsiones de inflación
Tras esta decisión, el tipo de interés para las operaciones principales de financiación permanece en el 2,15%, mientras que la facilidad de depósito se sitúa en el 2% y la facilidad marginal de crédito en el 2,4%. El organismo ha reconocido que, si bien las expectativas de inflación a largo plazo están ancladas, los pronósticos a corto plazo han aumentado significativamente debido al encarecimiento del petróleo.
En sus últimas proyecciones, el BCE ha revisado al alza la inflación media esperada para 2026, situándola en el 2,6%. De cara a los próximos ejercicios, se estima que el indicador se estabilice en el 2% para 2027 y el 2,1% en 2028.
Resiliencia económica y dependencia de los datos
El BCE ha subrayado que la economía de la zona euro ha mostrado capacidad de resistencia en los últimos trimestres para navegar la actual incertidumbre. No obstante, ha advertido que el impacto final de la guerra en la actividad económica y en los precios dependerá de la intensidad y duración de la perturbación energética.
Por ello, el Consejo de Gobierno mantiene un enfoque "dependiente de los datos", adoptando decisiones reunión a reunión sin predefinir una senda fija para los tipos. En paralelo, el banco continúa con la reducción de sus programas de compra de activos (APP y PEPP) al haber dejado de reinvertir el principal de los valores que vencen.