Entre enero y noviembre de 2025, el número total de accidentes laborales con baja médica en el colectivo autónomo registró una caída interanual que se sitúa en torno al 14 %, lo que indica una tendencia a la baja en las afecciones que obligan a estos trabajadores a ausentarse de sus tareas habituales por motivos de salud derivados del trabajo. Los datos reflejan tanto siniestros ocurridos en jornada de trabajo como los considerados “in itinere”, es decir, aquellos que se producen en desplazamientos relacionados con la actividad profesional.
Este descenso en los accidentes de trabajo con baja entre autónomos se produce en un contexto en el que se han intensificado las medidas de prevención de riesgos laborales dirigidas a este colectivo, así como una mayor concienciación sobre la importancia de adoptar medidas de seguridad, tanto en trabajos tradicionales como en actividades emergentes donde la productividad y la autonomía pueden implicar riesgos específicos.
Entre los sectores que han experimentado reducciones más destacadas en siniestros con baja se encuentran actividades vinculadas a la construcción, servicios y transporte, aunque el comportamiento varía en función de cada actividad económica y la naturaleza de los riesgos asociados a cada tipo de trabajo.
Las entidades encargadas de la vigilancia estadística y de la gestión de la seguridad social han subrayado que la mejora no debe llevar a la relajación de las políticas preventivas, ya que los trabajadores autónomos siguen enfrentando situaciones laborales complejas, a menudo con menos apoyo directo que los asalariados en términos de recursos de seguridad y formación especializada.
Especialistas en prevención de riesgos laborales destacan que la evolución de la siniestralidad también puede estar relacionada con campañas de formación y sensibilización dirigidas a trabajadores por cuenta propia, junto con la incorporación de equipos de protección personal adecuados y la implementación de protocolos de trabajo más seguros.
Pese a la reducción registrada en 2025, las cifras absolutas de accidentes laborales entre autónomos aún suponen un reto para las autoridades laborales y asociaciones profesionales, que abogan por reforzar la cultura preventiva, mejorar las condiciones de trabajo y promover el acceso a servicios de asesoramiento en riesgos laborales para este colectivo.