El Movistar Estudiantes se quedó a las puertas de una remontada memorable en su visita a Alicante, cayendo por un ajustado 83-81 ante HLA Alicante en un duelo que se decidió en los últimos segundos tras un final de máxima tensión.
El conjunto colegial, mermado por las bajas, firmó dos caras muy distintas: una primera mitad muy floja y una reacción sobresaliente tras el descanso que le permitió volver a creer en la victoria.
Un inicio competitivo que se torció al final del primer cuarto
El partido arrancó con igualdad, aunque con el control del ritmo por parte del equipo local. Los estudiantiles, con buenas acciones de Omar Silverio y Nwogbo, lograron ponerse por delante mediado el primer cuarto.
Sin embargo, en los instantes finales, HLA Alicante golpeó con contundencia: dos canastas consecutivas, la última tras robo, devolvieron la ventaja y cerraron el periodo con 26-20.
Desconexión total antes del descanso
El segundo cuarto marcó el devenir del encuentro. Estudiantes entró en una profunda sequía ofensiva, sostenido únicamente por su capitán, Jayson Granger.
Mientras tanto, los locales crecían en confianza y acierto, llegando a alcanzar una ventaja de +18 puntos (54-36) al descanso. Ni los tiempos muertos ni los ajustes de Toni Ten lograron frenar a un rival muy sólido, impulsado además por su afición.
Reacción tras el descanso y cambio de dinámica
Tras el paso por vestuarios, Estudiantes mostró una cara completamente diferente. Los ajustes defensivos comenzaron a dar resultado y el equipo logró frenar parcialmente el ataque rival.
A pesar de que el acierto desde la pintura seguía siendo irregular, el conjunto madrileño encontró en el tiro exterior una vía de escape, con un Barton muy inspirado desde el triple, para reducir la desventaja hasta el 63-53 al final del tercer cuarto.
Un último cuarto de carácter y emoción
El último periodo fue un ejercicio de fe y carácter por parte de Estudiantes. A pesar de que HLA Alicante volvió a estirar la diferencia (67-54), los colegiales no bajaron los brazos.
De la mano de un enorme Omar Silverio, el equipo recortó distancias progresivamente, manteniéndose siempre con opciones. En los minutos finales, con acciones clave de Stumbris y Granger, lograron colocarse a tan solo dos puntos (80-78) a falta de 29 segundos.
El desenlace fue de auténtico infarto. Estudiantes llegó a tener la opción de forzar la prórroga, pero una última acción favorable a los locales terminó decantando el partido (83-81).
Una derrota con orgullo y aprendizaje
A pesar de la derrota, el Movistar Estudiantes dejó una imagen de resiliencia, carácter y capacidad competitiva, sobre todo teniendo en cuenta las importantes bajas con las que afrontó el encuentro.
El equipo demostró que, incluso en situaciones adversas, es capaz de competir hasta el final y poner en aprietos a uno de los equipos de la zona alta.
Próximo reto en casa
El conjunto colegial regresará al Movistar Arena el próximo 5 de abril, donde buscará reencontrarse con la victoria ante el Grupo Caesa Seguros FC Cartagena.
Tras esta derrota, Movistar Estudiantes se lleva una lección clara: la importancia de la regularidad durante los 40 minutos, pero también la certeza de que tiene argumentos para competir contra cualquier rival si mantiene la intensidad mostrada en la segunda mitad.