A propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, el Gobierno ha aprobado el reconocimiento oficial de los hórreos del norte de España como vehículos de transmisión y expresión simbólica de identidad dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial. La medida resalta no solo la arquitectura y los oficios tradicionales asociados a estas construcciones, sino también el capital cultural intangible que las comunidades han desarrollado a su alrededor.
Los hórreos, identidad y tradición en el norte de España
Los hórreos, presentes en Galicia, Asturias, León, Cantabria, Navarra y País Vasco, son construcciones populares diseñadas para guardar las cosechas y alimentos, protegidos del suelo y de los animales mediante pilotes o pies derechos. Más allá de su función práctica, representan un vínculo vivo entre pasado y presente, marcando la identidad colectiva y conservando memorias, relatos y modos de vida tradicionales.
Valor simbólico y social
El reconocimiento de los hórreos como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial tiene como objetivo garantizar su salvaguarda intergeneracional, asegurando que las medidas de protección no se limiten a su conservación física, sino que preserven su dimensión simbólica y social. Estos bienes actúan como hitos visuales y espacios cargados de significado, contribuyendo a la cohesión social y al fortalecimiento de las identidades locales y regionales.
Medidas de protección y salvaguarda
Entre los riesgos detectados para los hórreos se encuentran la desvinculación funcional, la homogeneización, la pérdida de conexión entre generaciones y la desaparición de los contextos culturales que los rodean. Por ello, las acciones de salvaguarda se centran en:
- Preservar su dimensión simbólica y social.
- Mantener los oficios y saberes tradicionales vinculados a su construcción y mantenimiento.
- Garantizar la transmisión intergeneracional de conocimientos y prácticas asociadas.
- Integrar la conservación material con la protección de su valor intangible.
El Real Decreto asegura que los hórreos continúen siendo símbolos vivos de identidad cultural, transmitiendo su significado a futuras generaciones y reforzando la diversidad cultural del norte peninsular.