La asociación profesional Justicia Guardia Civil (JUCIL) ha puesto en valor la actuación de un agente de la Benemérita que, encontrándose fuera de servicio, frustró un robo con violencia en el Metro de Madrid y logró detener al presunto autor de los hechos.
El suceso ocurrió a primera hora de la mañana, cuando el guardia civil se desplazaba hacia su puesto de trabajo en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y observó cómo un joven intentaba arrebatar violentamente el teléfono móvil a una usuaria del suburbano.
El agente intervino de inmediato para reducir al agresor
Según ha explicado JUCIL, el agente actuó de manera voluntaria e inmediata al presenciar cómo el sospechoso se abalanzaba sobre una viajera para quitarle el teléfono móvil mediante fuertes tirones.
El guardia civil consiguió inmovilizar al presunto ladrón y recuperar el terminal de la víctima antes de que pudiera huir.
La asociación ha subrayado que esta actuación demuestra que los miembros de la Guardia Civil “son guardias las 24 horas del día, los 365 días del año”, manteniendo su compromiso con la seguridad ciudadana incluso fuera de servicio.
El detenido mostró una gran agresividad
Durante la reducción y custodia inicial, el arrestado mostró una actitud especialmente violenta.
Según relata JUCIL, el joven, que aparentaba ser menor de edad y presentaba síntomas de embriaguez o consumo de sustancias estupefacientes, propinó varios cabezazos tanto al guardia civil como a los vigilantes de seguridad del Metro que acudieron en apoyo.
Además, el detenido llegó a golpearse contra una vitrina de billetes, lo que obligó al agente a aplicar técnicas de inmovilización para evitar que pudiera autolesionarse o causar daños a otras personas presentes.
JUCIL reclama el reconocimiento de profesión de riesgo
La asociación profesional ha aprovechado este incidente para insistir en la necesidad de reconocer legalmente la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como profesión de riesgo.
JUCIL considera que episodios de violencia imprevisible como el vivido en el Metro reflejan los peligros diarios a los que se enfrentan los agentes, incluso cuando se dirigen a su puesto de trabajo.
La organización denuncia además que los guardias civiles no cuentan con la misma protección jurídica y administrativa que otros cuerpos policiales autonómicos o locales.
El agente garantizó los derechos del detenido
Pese a la agresividad del arrestado, JUCIL ha destacado que el guardia civil actuó en todo momento bajo criterios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad.
Ante las dificultades de comprensión del joven y la sospecha de que pudiera ser menor de edad, el agente le informó de sus derechos en español, inglés y mediante una aplicación de traducción simultánea para garantizar todas las garantías legales.
Tras ser engrilletado por motivos de seguridad, el detenido quedó custodiado junto a otro agente de apoyo y vigilantes de seguridad hasta la llegada de las patrullas de la Policía Nacional.
Finalmente, el menor fue trasladado por el Grupo de Menores de la Policía Nacional para su posterior puesta a disposición judicial.
JUCIL felicita públicamente al agente
La asociación ha reiterado públicamente su reconocimiento al guardia civil por una intervención que evitó mayores daños materiales y personales a la víctima.
Asimismo, ha reclamado a la administración un mayor reconocimiento institucional y legal hacia los riesgos reales que afrontan diariamente los miembros de la Guardia Civil en el ejercicio de su labor de protección ciudadana.