La generación Z y los millennials se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades oculares en el futuro debido a su actual estilo de vida, marcado por el uso intensivo de pantallas, el sedentarismo y menos tiempo al aire libre, según advierte el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV). Los especialistas subrayan que una parte importante de estos problemas podría prevenirse si se adoptan hábitos saludables desde edades tempranas.
De acuerdo con datos publicados en la revista The Lancet y citados por el IOFV, hasta 895 millones de personas podrían padecer enfermedades oculares en 2050, lo que supondría un aumento del 150% respecto a la situación actual. Este incremento estaría estrechamente vinculado a los cambios en el estilo de vida de las últimas décadas.
El oftalmólogo Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso advierte de que “los jóvenes de hoy están sometiendo a sus ojos a un esfuerzo continuado que no se veía hace apenas dos décadas”. A su juicio, el abuso de pantallas, el sedentarismo y una dieta pobre en nutrientes esenciales están contribuyendo a elevar el riesgo de miopía, ojo seco y otras patologías visuales.
No obstante, el especialista insiste en que “hay mucho que se puede hacer ahora para reducir el riesgo de desarrollar problemas de visión dentro de 20 o 30 años”, siempre que se adopten medidas preventivas.
Entre los principales riesgos asociados al uso prolongado de dispositivos digitales, el IOFV destaca la fatiga visual, la visión borrosa, el ojo seco y un aumento de hasta el 30% en el riesgo de miopía debido al esfuerzo acomodativo del ojo frente a pantallas.
Para mitigar estos efectos, los expertos recomiendan aplicar la regla 20-20-20, que consiste en descansar la vista 20 segundos cada 20 minutos mirando a una distancia de seis metros (20 pies). También aconsejan mantener la pantalla a un brazo de distancia, evitar usar el móvil en la cama con la luz apagada y ajustar el brillo y contraste para reducir la fatiga ocular.
El descanso adecuado es otro factor clave. Dormir pocas horas perjudica la salud visual, ya que los ojos necesitan tiempo para regenerarse. Del mismo modo, una dieta rica en frutas, verduras y pescado contribuye a proteger la retina, mientras que el exceso de ultraprocesados aumenta el riesgo de enfermedades vasculares y degenerativas.
El IOFV también alerta de que la falta de ejercicio, la obesidad, la hipertensión y la diabetes son factores que multiplican el riesgo de patologías oculares. A ello se suma el tabaco, que acelera el envejecimiento de los tejidos del ojo y eleva la probabilidad de cataratas y degeneración macular.
Los especialistas subrayan la importancia de que los jóvenes con antecedentes familiares de glaucoma, degeneración macular u otras enfermedades graves no esperen a tener síntomas para acudir al oftalmólogo, ya que muchas patologías avanzan de forma silenciosa.
Asimismo, recomiendan el uso de gafas protectoras en deportes de raqueta o actividades al aire libre, así como en trabajos de bricolaje o construcción. También advierten sobre el uso indebido de lentes de contacto y la falta de higiene palpebral, que pueden provocar infecciones o daños en la córnea.
Por último, el IOFV aconseja realizar una primera revisión oftalmológica completa en la edad adulta joven, incluso si no existen síntomas. Ante señales de alarma como visión borrosa repentina, destellos de luz, sombras en el campo visual o dolor intenso, se debe consultar con urgencia.