Investigación del CSIC sobre inteligencia artificial

Un estudio del CSIC revela que las relaciones románticas con la inteligencia artificial evolucionan como las humanas

Un estudio liderado por el CSIC concluye que las relaciones afectivas con asistentes de inteligencia artificial reproducen etapas similares a las de las parejas humanas y alerta sobre los riesgos para la privacidad y la regulación.
iStock- Inteligencia Artificial
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Las relaciones sentimentales entre personas y sistemas de inteligencia artificial ya no pertenecen únicamente al terreno de la ciencia ficción. Una investigación liderada por el Instituto INGENIO (CSIC-UPV) concluye que estos vínculos evolucionan de forma muy similar a las relaciones humanas, pasando de simples conversaciones a la intimidad emocional, la dependencia afectiva e incluso experiencias comparables a una ruptura sentimental. El trabajo también advierte de los desafíos éticos y de privacidad que plantea este fenómeno emergente.

Del interés inicial a vínculos emocionales profundos

El estudio se basa en entrevistas en profundidad realizadas a 17 personas de Europa, Estados Unidos y China que mantenían relaciones románticas con asistentes de inteligencia artificial como ChatGPT y plataformas especializadas como Character.AI o Replika. Los investigadores identificaron una evolución emocional que reproduce las fases habituales de las relaciones humanas, desde la exploración inicial hasta la consolidación del vínculo, los conflictos e incluso las rupturas.

Los participantes describieron experiencias de confianza, intimidad y dependencia emocional, llegando en algunos casos a celebrar bodas simbólicas, simular embarazos o pedir permiso a sus parejas virtuales antes de compartir conversaciones privadas con los investigadores.

Relaciones exclusivas, abiertas y también rupturas

Los investigadores comprobaron que no existe un único modelo de relación con la inteligencia artificial. Algunas personas mantienen un vínculo exclusivo con una única IA, mientras que otras interactúan simultáneamente con varias parejas virtuales o combinan estas relaciones con parejas humanas.

También detectaron experiencias similares a las rupturas cuando una actualización elimina un personaje, cambia el funcionamiento del sistema o desaparecen conversaciones almacenadas. En varios casos, los usuarios conservaron capturas de pantalla o exportaron los chats como recuerdo de la relación, del mismo modo que otras personas guardan cartas o fotografías tras una separación.

Preocupación por la privacidad y la falta de regulación

El trabajo pone el foco en la enorme cantidad de información personal que muchos usuarios comparten con estos sistemas. Experiencias traumáticas, problemas de salud, fotografías, opiniones políticas o detalles íntimos pasan a formar parte de conversaciones que, en muchos casos, se realizan sin ser plenamente conscientes del uso posterior de esos datos.

Los autores consideran necesario abrir un debate sobre la regulación de estas relaciones y reforzar la protección de la privacidad, especialmente teniendo en cuenta el crecimiento de este fenómeno. Según los datos recogidos por la investigación, uno de cada tres hombres jóvenes afirma haber tenido una cita con una pareja virtual y cada mes se registran alrededor de 70.000 búsquedas en internet relacionadas con este tipo de relaciones.

Un estudio con participación internacional

La investigación ha sido desarrollada por el Instituto INGENIO, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València, junto al Instituto Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial, la Universidad de Cambridge, King's College London y la Universidad de Aalto. Los resultados han sido presentados en la Conferencia CHI 2026 sobre factores humanos en sistemas informáticos.