La otra cara del verano: el Hospital de Torrejón alerta del aumento de la soledad no deseada

El Servicio de Psiquiatría advierte de que la pérdida de rutinas, el aislamiento y la falta de vínculos significativos pueden afectar a la salud mental y física, e insiste en la importancia de detectar el problema de forma precoz.
Mayores - Foto Ayuntamiento de Madrid
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La soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes desafíos para la salud pública y el bienestar emocional.

Aunque tradicionalmente se ha asociado a las personas mayores, cada vez afecta a más jóvenes y, durante los meses de verano, puede intensificarse en ambos colectivos. Así lo advierte el Hospital Universitario de Torrejón, cuyo Servicio de Psiquiatría subraya la necesidad de identificar de forma temprana estas situaciones y reforzar las redes de apoyo para prevenir sus consecuencias.

Los especialistas recuerdan que sentirse solo no depende únicamente de vivir sin compañía, sino de percibir la ausencia de relaciones personales significativas, una circunstancia que puede repercutir tanto en la salud mental como en la física.

La soledad no deseada afecta cada vez más a los jóvenes

El Hospital Universitario de Torrejón señala que uno de los principales mitos sobre este fenómeno es pensar que solo afecta a las personas mayores.

Según los datos del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, son los jóvenes pertenecientes a la generación Z y a los millennials quienes manifiestan experimentar este sentimiento con mayor frecuencia.

Los especialistas explican que la presión social, la búsqueda constante de aceptación o la dificultad para construir relaciones satisfactorias pueden provocar que muchas personas jóvenes se sientan solas, incluso manteniendo una intensa actividad en redes sociales o estando permanentemente conectadas.

La evidencia científica relaciona la soledad mantenida en el tiempo con un mayor riesgo de desarrollar ansiedad, depresión y un deterioro progresivo de la calidad de vida.

El verano incrementa el riesgo de aislamiento entre las personas mayores

Si entre los jóvenes el origen suele encontrarse en la calidad de las relaciones personales, durante el verano las personas mayores pueden convertirse en uno de los colectivos más vulnerables.

Las vacaciones, los cambios en las rutinas habituales o la ausencia temporal de familiares y personas cercanas pueden acentuar la sensación de aislamiento y hacer más visibles las pérdidas afectivas.

La jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Torrejón, Helena Díaz, recuerda que el envejecimiento no tiene por qué ir acompañado de soledad, aunque advierte de que la pérdida de vínculos y de proyectos personales puede favorecer el desapego y el deterioro emocional.

La especialista recupera una reflexión del filósofo romano Cicerón en su obra Saber envejecer, donde defendía una vejez activa, vinculada a los intereses personales y al aprendizaje continuo. Una idea que, según explica, sigue siendo plenamente válida para mantener el equilibrio emocional y afrontar mejor las pérdidas propias de esta etapa de la vida.

La salud física también puede verse afectada

Desde el hospital recuerdan que la soledad no deseada no solo repercute en el bienestar psicológico.

Factores como la pérdida de la pareja o de amistades, las limitaciones de movilidad, las enfermedades crónicas o las dificultades económicas pueden favorecer el aislamiento social y aumentar la aparición de problemas como ansiedad, tristeza persistente, alteraciones del sueño o un deterioro progresivo del estado general de salud.

Por ello, los profesionales insisten en que la detección precoz resulta fundamental para evitar que estas situaciones se cronifiquen.

Reforzar las redes de apoyo, una herramienta clave para prevenir la soledad

El Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Torrejón destaca que prevenir la soledad no deseada requiere la implicación de toda la sociedad.

En el caso de los jóvenes, recomiendan favorecer relaciones personales saludables y crear espacios donde puedan expresar sus emociones y sentirse escuchados.

Para las personas mayores, especialmente durante el verano, aconsejan mantener el contacto con familiares y amigos, participar en asociaciones, talleres y actividades comunitarias y evitar el aislamiento prolongado.

Los especialistas recuerdan que gestos cotidianos, como realizar una llamada, compartir una conversación o visitar a una persona que vive sola, pueden tener un impacto muy positivo sobre su bienestar.

Desde el Hospital Universitario de Torrejón concluyen que detectar a tiempo las situaciones de aislamiento y fortalecer las redes de apoyo constituye una de las mejores estrategias para proteger la salud y mejorar la calidad de vida de las personas, con independencia de su edad.