Prisma Internacional

Turquía, un pasado de genocidios y exterminios étnicos

La moderna República de Turquía fue fundada el 29 de octubre de 1923. El líder militar y estadista Mustafa Kemal Atatürk proclamó la república tras la caída y el colapso del antiguo Imperio Otomano al concluir la Primera Guerra Mundial. Fundada sobre los restos territoriales del dominio otomano y  la hegemonía turca e islámica, la nueva entidad política era hija natural del genocidio armenio (1894-1922), en que un casi dos millones de cristianos armenios fueron masacrados y asesinados en terribles matanzas a manos de los turcos. Turquía, al día de hoy, no ha reconocido la responsabilidad turca en dicha masacre. 

De la misma forma que ocurrió con los armenios, entre 1914 y 1923, las autoridades turcas pusieron en marcha el genocidio griego, una gran campaña que consistió en el exterminio sistemático, masivo y deliberado de la población civil griega ortodoxa nativa del Imperio Otomano. Este genocidio se perpetró entre 1914 y 1923, y se estima que más de un millón y medio de griegos fueron exterminados o expulsados del país. Turquía, al igual que en el caso armenio, nunca ha pedido perdón por estos hechos y sigue negando los mismos.

Después del exterminio de los armenios y los griegos les tocó el turno a los asirios. El genocidio asirio, conocido en idioma arameo como Sayfo (que significa «espada»), fue el asesinato en masa y la expulsión de la población cristiana asiria y aramea en el Imperio otomano y partes de Persia entre 1914 y 1920. Este crimen ocurrió al mismo tiempo que el genocidio armenio durante la Primera Guerra Mundial y fueron masacrados más de 300.000 cristianos asirios. 

Entre 1937 y 1938 se puso en marcha el genocidio o masacre de Dersim, que fue una violenta campaña militar llevada a cabo por el ejército turco entre en esta región montañosa. La brutal matanza dejó entre 13.000 y 40.000 civiles kurdos y alevíes muertos, además de miles de deportados, como parte de las políticas de asimilación y homogeneización de las autoridades turcas conducidas por Atatürk.

Impuestos abusivos contra armenios, judíos y griegos

Después vino el conocido como el «impuesto racial», o impuesto sobre la riqueza en Turquía, que  fue una injusta ley aprobada el 11 de noviembre de 1942 por el gobierno de İsmet İnönü a la cabeza. Aunque se justificó como una medida fiscal extraordinaria, su objetivo real fue arruinar financieramente a las minorías no musulmanas (judíos, armenios y griegos) y transferir su control económico a la burguesía musulmana. Los impuestos en cuestión eran 232% para armenios,  179% para judíos y 156% para griegos, tomando como base lo que se cobraba a los turcos. Se imponía la destrucción económica sistemática para las minorías. 

Así llegamos al Pogrom de Estambul en 1955, o los sucesos del 6-7 de septiembre de ese año. Se trató de una violenta campaña de ataques contra las comunidades griega, armenia y judía de Estambul y otras zonas de Turquía. Miles de personas —principalmente en Estambul, donde fue tolerada por las fuerzas de seguridad— atacaron viviendas, comercios, iglesias y establecimientos pertenecientes sobre todo a la minoría griega. También fueron atacados armenios y judíos. Hubo, en total, entre 30 y 37 muertos, unos 1.000 heridos de las tres etnias, algunos de ellos graves, y 4.000 negocios, tiendas y propiedades fueron destruidas por las turbas organizadas desde el Gobierno. 

En 1974, en un tórrido verano, Turquía invadió Chipre y expulsó a 200.000 grecochipriotas, dando paso a una ocupación del 37% del país que aún perdura y sin que los que perdieron todo en esa operación militar hayan podido retornar a sus antiguas casas y propiedades. Finalmente, a esta larga lista hay que añadir las campañas sistemáticas de aniquilar a los kurdos, en que han sido  arrasados 2.685 pueblos y desplazados forzosamente dos millones de miembros de esta etnia. Esta política no solo se circunscribe a Turquía, sino que los kurdos también son perseguidos en Siria y en Irak, incluso sufriendo bombardeos indiscriminados de poblaciones civiles sin interés militar.