Chinchón

Las cebollas blanca y morada de Chinchón ya cuentan con registro oficial y protección regional

La Comunidad de Madrid protege dos variedades históricas de cebolla de Chinchón, que se cultivarán y distribuirán en mercados de proximidad
cebolla Blanca
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La Comunidad de Madrid ha registrado por primera vez dos variedades autóctonas de cebolla blanca y morada de Chinchón, culminando un proceso de investigación y conservación desarrollado durante varios años por los técnicos del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA). Este hito supone un paso decisivo para preservar el patrimonio agrícola madrileño y garantizar la continuidad de cultivos tradicionales con alto valor gastronómico y nutricional.

Un trabajo científico para evitar su desaparición

El estudio llevado a cabo por el IMIDRA ha incluido la recolección de semillas, el análisis de la planta y del bulbo, y una rigurosa selección genética, lo que ha permitido incrementar la pureza varietal y recuperar ejemplares que corrían el riesgo de desaparecer frente a variedades comerciales más estandarizadas.

Como resultado, estas cebollas han sido incorporadas al Registro de Variedades Comerciales Españolas, un reconocimiento que protege su singularidad y certifica su origen. Además, sus semillas solo pueden producirse en la región, lo que refuerza su carácter exclusivo y vinculado al territorio madrileño.

Apoyo directo a los agricultores y a los mercados de proximidad

El Ejecutivo autonómico pondrá a disposición de los agricultores madrileños plantones de ambas variedades, con el objetivo de facilitar su cultivo y favorecer su comercialización en mercados de proximidad. De este modo, se impulsa un modelo agrícola sostenible que conecta la producción local con el consumo de cercanía.

Estas cebollas se suman a otros productos tradicionales que ya se cultivan en los viveros del IMIDRA, como el melón de piel de sapo, azul o mochuelo, el pimiento Infante de Aranjuez, de San Clemente o de Aranjuez, y el tomate Gordo de Patones, consolidando una estrategia regional de recuperación de variedades históricas.

Sabor suave, valor nutricional y atractivo visual

Las nuevas variedades registradas se caracterizan por su sabor más suave y dulce de lo habitual, así como por su alto contenido en antioxidantes, vitaminas y minerales. La cebolla morada destaca, además, por su color intenso y llamativo, mientras que ambas son aptas para el consumo en crudo, siendo la blanca ligeramente más intensa en sabor.

Con esta iniciativa, la Comunidad de Madrid refuerza su compromiso con la biodiversidad agrícola, la innovación aplicada al medio rural y la puesta en valor de los productos tradicionales, acercando al consumidor alimentos de calidad ligados a la historia y al territorio.