Este reconocimiento sitúa a Pozuelo en el selecto grupo de las 283 ciudades internacionales, junto a capitales como París, Londres o Toronto, que destacan por su gestión avanzada y sostenible del arbolado urbano y sus espacios públicos.
La obtención de este sello internacional no es casualidad; exige el cumplimiento estricto de parámetros de cuidado, presupuestos específicos para la plantación y políticas de mantenimiento rigurosas. La alcaldesa de Pozuelo, Paloma Tejero, ha destacado que este hito "refuerza la estrategia municipal en sostenibilidad y consolida el compromiso con la calidad ambiental y la mejora continua de los espacios que disfrutan nuestros vecinos".
Con esta distinción, Pozuelo se une a las 21 localidades españolas (como Madrid, Vitoria o Santander) que acreditan un modelo de planificación urbana donde el árbol es el eje vertebrador del bienestar ciudadano.
Un pulmón verde basado en datos objetivos
Las cifras respaldan la posición de Pozuelo como una de las ciudades más verdes de España. El compromiso del ayuntamiento se traduce en una realidad física tangible para sus habitantes con más de 230.000 ejemplares de árboles y más de 1.000 hectáreas de zonas verdes distribuidas en 92 parques y jardines. Esto suma más de 120 metros cuadrados de zona verde por habitante, una cifra muy superior a las recomendaciones internacionales de salud urbana.
Iniciativas que marcan la diferencia
El éxito de la gestión en Pozuelo radica en la participación ciudadana y la educación ambiental. Programas municipales como ‘Apadrina un árbol’ y la intensa actividad del Aula de Educación Ambiental son piezas clave que la FAO ha valorado para conceder el galardón. Estas políticas aseguran no solo la plantación de nuevo arbolado, sino su supervivencia y salud a largo plazo.
La entrada en la red ‘Tree Cities of the World’ garantiza a Pozuelo el acceso a una comunidad global de asistencia técnica y mejores prácticas en silvicultura urbana. La transparencia en la gestión de sus activos naturales y el propósito social de combatir el cambio climático mediante la sombra y la purificación del aire sitúan al municipio madrileño como un espejo donde pueden mirarse otras ciudades del mundo.