La construcción de esta base responde a una necesidad técnica inmediata: la llegada de los nuevos trenes fabricados por Stadler (serie 453). Estas unidades, que empezarán a rodar por Madrid este mismo año, ofrecen una capacidad superior a los 500 viajeros y exigen instalaciones específicas para su mantenimiento.
La base contará con tres vías interiores de 200 metros, andenes técnicos exteriores, una vía de lavado y un torno, permitiendo una operativa mucho más ágil y reduciendo los tiempos de inactividad de los convoyes.
El desafío de la C-5: 72 millones de viajes anuales
La importancia de esta inversión se entiende al mirar las cifras de la línea C-5, que actualmente absorbe casi el 40% de la demanda total de Cercanías en Madrid. Con 72 millones de viajes al año, es una de las líneas más tensionadas y utilizadas de toda España. Su relevancia estratégica quedó demostrada a principios de 2025, cuando el refuerzo del servicio sirvió de alternativa crítica ante las obras de soterramiento de la A-5, incrementando sus circulaciones diarias de 262 a 317 trenes.
Un plan de 1.350 millones para transformar el sur
Esta licitación es solo una parte de un ambicioso Plan de Actuación de 1.350 millones de euros destinado exclusivamente a la C-5. Este proyecto global se divide en dos grandes ejes: 650 millones gestionados por Adif para la mejora de la infraestructura física (vías y catenarias) y 700 millones a cargo de Renfe para la renovación de la flota y sus centros de soporte. El objetivo final es optimizar la fiabilidad de una línea que es el pulmón del transporte público para miles de ciudadanos de Móstoles, Alcorcón, Leganés, Fuenlabrada o Parla, entre otros.