Los incendios forestales podrían quemar casi el triple de superficie en Europa a finales de siglo
Los incendios forestales podrían convertirse en un problema todavía mayor en Europa durante las próximas décadas. Un estudio publicado en Global Change Biology estima que la superficie quemada anualmente podría aumentar hasta un 192% a finales de siglo en un escenario de altas emisiones y un calentamiento global de unos 3,6 grados. En un escenario de menores emisiones, el incremento sería del 39%.
El Mediterráneo será una de las zonas más expuestas
La investigación ha sido liderada por el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), con la participación de la Sociedad Senckenberg para la Investigación de la Naturaleza.
Los investigadores han analizado cómo podrían evolucionar los incendios forestales en Europa durante las próximas décadas teniendo en cuenta distintos escenarios de calentamiento.
Las proyecciones apuntan a que el riesgo aumentará especialmente en la región mediterránea, pero también podría extenderse a Europa occidental y central, territorios que históricamente han registrado una menor actividad de grandes incendios.
El aumento de las temperaturas, unido a condiciones más secas y a episodios de viento, favorecería unas condiciones cada vez más propicias para la propagación del fuego.
Hasta un 192% más de superficie quemada
Uno de los datos más llamativos del estudio aparece en el escenario de altas emisiones.
Si el calentamiento global alcanza aproximadamente los 3,6 grados, la superficie que se quema cada año en Europa podría aumentar un 192% respecto al promedio de referencia, lo que supone prácticamente triplicar el área afectada actualmente.
El cálculo compara el promedio anual proyectado para el periodo 2070-2100 con el periodo de referencia utilizado por los investigadores, entre 2000 y 2030. Por tanto, no se trata de una predicción sobre la superficie que arderá en un año concreto, sino de una proyección del promedio anual futuro bajo diferentes condiciones climáticas.
Incluso con un calentamiento más limitado aumentaría el riesgo
El escenario más favorable analizado tampoco implica que el problema desaparezca.
Si el calentamiento global se limita a aproximadamente 1,8 grados, el modelo estima un aumento del 39% de la superficie quemada anualmente respecto al periodo de referencia.
El resultado muestra que la reducción de emisiones puede disminuir considerablemente el impacto previsto, pero que incluso con un calentamiento relativamente contenido las condiciones para los incendios serían más difíciles que en el periodo de referencia.
La prevención puede reducir considerablemente la superficie afectada
El estudio no se limita a analizar el efecto del cambio climático. Los investigadores también han calculado cómo podrían cambiar los resultados si se mejoran las estrategias de prevención, detección temprana y extinción.
Según sus proyecciones, una mejora continuada de la gestión de incendios podría llegar a reducir la superficie quemada hasta un 92% en un escenario de calentamiento de 1,8 grados.
En un escenario de aproximadamente 3,6 grados, las mejoras en gestión podrían reducir la superficie afectada hasta un 72%.
Estos resultados subrayan que la evolución de los incendios no dependerá exclusivamente de la temperatura: las políticas de prevención y la capacidad de respuesta también tendrán un papel determinante.
El calor, la sequía y el viento agravan las condiciones
El aumento de la temperatura puede favorecer una mayor disponibilidad de vegetación seca y, junto con la falta de precipitaciones, generar condiciones más favorables para que los incendios se inicien y se propaguen.
El estudio advierte además de la importancia del viento, que puede contribuir a acelerar la propagación de las llamas.
En un escenario de mayor calentamiento, estas condiciones podrían aparecer con más frecuencia y afectar a zonas europeas que hasta ahora han experimentado una presión menor por los incendios forestales.
España y el Mediterráneo afrontan un riesgo especialmente relevante
El escenario descrito tiene una importancia particular para los países mediterráneos, entre ellos España, debido a la combinación de temperaturas elevadas, periodos de sequía y vegetación susceptible de arder.
La investigación no establece que España vaya a registrar exactamente un determinado porcentaje de incremento de superficie quemada, ya que las cifras citadas corresponden a las proyecciones para Europa en su conjunto.
Sí señala, sin embargo, que el Mediterráneo se encuentra entre las zonas europeas que experimentarían un aumento especialmente importante de la actividad de los incendios en los escenarios de mayor calentamiento.
Reducir las emisiones y mejorar la gestión del territorio
Los autores plantean así una doble vía de actuación. Por un lado, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento y, con ello, las condiciones climáticas favorables al fuego.
Por otro, reforzar las políticas de prevención, vigilancia, detección y extinción, capaces de reducir la superficie que finalmente llega a ser afectada incluso en escenarios climáticos más adversos.
El estudio ofrece, en definitiva, una advertencia sobre la evolución futura de los incendios europeos, pero también apunta a que las decisiones que se adopten tanto en materia climática como de gestión forestal pueden modificar de forma significativa el impacto final.