La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un proyecto de vanguardia para reutilizar las aguas residuales procedentes de la industria láctea, un residuo que hasta ahora suponía un importante coste ambiental y económico. La iniciativa, denominada WAVE y liderada por el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Energía, persigue transformar estos efluentes en agua apta para riego urbano y en bioplásticos de nueva generación.
De residuo problemático a recurso valioso
Las industrias de leche y queso generan grandes volúmenes de aguas residuales que requieren tratamientos complejos. WAVE propone convertir este problema en una oportunidad, al obtener agua tratada con baja salinidad para regar zonas verdes y materiales bioplásticos con valor industrial. De este modo, se contribuye a reducir la presión sobre las reservas de agua dulce y a impulsar un modelo real de circularidad en la gestión hídrica.
Biotecnología y ciencia de materiales en una sola cadena de conversión
El proceso se basa en el uso de tecnologías microbianas que aprovechan los ácidos grasos de cadena corta presentes en estos residuos. Las levaduras los emplean como base para producir proteínas que se transforman posteriormente en bioplásticos sostenibles, mientras que el agua resultante se acondiciona para su reutilización en el riego de espacios verdes urbanos.
Análisis de calidad y viabilidad industrial
Para garantizar que este modelo circular sea viable, los investigadores analizarán de forma exhaustiva la calidad del agua tratada y de los bioplásticos obtenidos, con el objetivo de demostrar su potencial real para la industria y su capacidad para revalorizar completamente las corrientes residuales de la cadena láctea.
Un proyecto europeo con socios internacionales
IMDEA Energía desarrolla WAVE con financiación de la Unión Europea junto a instituciones de referencia como la Technical University of Denmark, la empresa 21st BIO/AS (Dinamarca), la Universidad de Valladolid, el KTH Royal Institute of Technology de Suecia y la International Hellenic University de Grecia, consolidando a Madrid como un nodo clave en la investigación europea sobre economía circular y gestión sostenible del agua.